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Crítica: "Por los pelos", por Paco España

¿Por qué las películas españolas que se estrenan en las salas de cine en verano tienen que ser tan malas? Este verano hemos podido asistir a exquisiteces como Llenos de gracia, la mejor película estival y, a la postre, la que más contenido dramático e interpretaciones de más calidad poseía; la más mediática, Voy a pasármelo bien, que ha tenido más respaldo publicitario que calidad en si misma; y, luego, hemos tenido que sufrir Mamá no enRedes; en menor medida, Un novio para mi mujer; y el colofón de Héroes de barrio y Por los pelos, ésta de la que vamos a hablar y que el lector más perspicaz ya conocerá mi opinión. ¡¡Vaya cosecha!! Poca materia gris en movimiento con la mayoría de estos títulos, que no son capaces de conectar dos neuronas ni con la ayuda de una clema. Y, lo peor de todo, algunos de ellos co-producidos por RTVE, el ente audiovisual público que sostenemos todos a través de los impuestos.


Pero, claro, si nos asomamos a ciertos programas que acaban de aparecer en su parrilla, en prime time, podemos entender ciertas cosas. Los casos más notorios Mapi, con una niña presentadora digital que ha sido parida por una señora computadora, menos mal que no ha salido de una señora de la especie humana porque, con esa cabeza, no se qué podría haber pasado; o el concurso de tarde Te ha tocado, que es imposible ni calificar, ni definir, sólo hay que verlo para poder creerlo. No me puedo explicar el criterio que se sigue para apoyar productos audiovisuales desde el ente público, menos mal que hay excepciones como Alcarràs o Cinco lobitos y, probablemente, As Bestas, la última de ese geniecillo del cine llamado Rodrigo Sorogoyen y que aún no he tenido ocasión de ver, pero la lástima es que sean excepciones y no la regla. Tras este desvarío por mi parte, por el que pido disculpas, entramos en Por los pelos. Se trata de una película en la que tres hombres piensan que tienen un problema en el cuero cabelludo que les hace perder el pelo, cuando su problema está justo debajo, en su cerebro, o, para ser más exactos, en la ausencia del mismo.


Su director, el aragonés Ignacio García Velilla, salió de las series 7 vidas y Aída, y es responsable de títulos como Que se mueran los feos, Perdiendo el Norte o Villaviciosa de al lado. El protagonista, Antonio Pagudo, hace el agosto, nunca mejor dicho, con este papel, el tercero de este verano. También aparecen Carlos Librado (Operación Camarón) -ambos personajes pertenecientes a las fuerzas de seguridad del estado, ¡menos mal que se trata de una ficción!-, el debutante Tomy Aguilera y las caras conocidas de Amaia Salamanca (Gran Hotel), Eva Ugarte (Madres), Leo Harlem -vallisoletano él-, María Hervás (El pueblo) y el surrealista Jesús Vidal (Campeones). En definitiva, muchas caras conocidas para una película que me ha hecho perder casi dos horas de mi valiosa vida, pero estoy seguro que tendrá su público, que será capaz de disfrutar de ella, habilidad de la que yo no disfruto.