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Los demonios de una tarde para la ira

Después del merecido reconocimiento por su papel en Tarde para la ira, ópera prima de Raúl Arévalo con la que ha estado nominada al Premio Goya a la Mejor Actriz Revelación y ha conseguido el Premio Feroz a la Mejor Actriz de Reparto o un galardón inolvidable en el Festival de Venecia, la actriz cántabra Ruth Díaz regresa al teatro este jueves, 9 de febrero, con Demonios, una historia de cuatro dirigida por Julián Fuentes Reta, ganador de los Premios Max al Mejor Espectáculo y al Mejor Director por Cuando deje de llover, en la que su autor, el sueco Lars Noren, dibuja la naturaleza más destructiva de nuestra sociedad mediante brillantes diálogos y un espeluznante juego acerca del amor o, mejor dicho, la pérdida del mismo. 


Tras hacer lo propio con Aquiles, el hombre, la intérprete campurriana vuelve a subirse a las tablas, en este caso del Teatro Galileo de Madrid, con esta obra, de aproximadamente dos horas, cuya escena se desarrolla en un piso de ciudad en el que viven juntos Katarina y Frank. Ellos juegan a lo mismo que muchas parejas. Ella pronuncia una frase con un contenido agresivo y ataca de una manera más o menos velada. El no se puede separar de esta especie de matiz agresivo que contiene la frase y descarga a su alrededor el contenido de la misma. Así el carrusel comienza a girar, a veces lentamente, a veces rápido, pero nunca tan lento como para que uno de sus actores pueda bajarse, ni tan rápido como para que se destruya a sí mismo. 

La desgracia es que estas relaciones perduren y que tanto Frank y Katarina, como sus vecinos Jenna y Tomás, sean conscientes de su estado, pero no tengan suficiente fuerza como para remediarlo y esperen en vano la ayuda del exterior. Con un elenco que conforman igualmente Paola Matienzo (Roma), Alberto Berzal (Medea) y David Boceta (El público), Demonios, un clásico del teatro contemporáneo, se representará hasta el próximo 19 de marzo, de jueves a domingo en funciones a las 20:00 horas, con una idea esencial. 


El propio director pretende que cada espectador reflexione sobre preguntas del tipo '¿cuánto de visceral hay en nuestras decisiones? ¿cuánto de construido?' Según Fuentes Reta, en 'nuestro acercamiento al texto de Noren, complejo y sencillo, brutal y tremendamente tierno precisamente por ese alcance salvaje, que muestra la intimidad más infantil de un grupo de personas, queremos investigar el alcance de la relación entre instinto y civilidad, entre aquello que queremos, y aquello que necesitamos, que es tantas veces distinto'.


Demonios, reconoce el dramaturgo, 'es uno de esos textos que trasciende nacionalidades, generaciones, estilos, a través de haber encontrado una herida común, y su capacidad para mostrarla. Y esa idea no otra que la eterna insatisfacción de este tiempo: quiero ser yo y quiero ser todo a la vez. En esa tensión continua vivimos y nos seguimos persiguiendo en círculos cada vez más cerrados. Hay una buena carcajada aquí. Y muchas más cosas. Esperamos que cada persona que vea este montaje pueda ver todas sus luces y sus sombras, y recortado en ellas, una sombra de lo que es o puede llegar a ser'.