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Fuera de Serie: "Intriga constante, la mejor definición para la nueva serie de Netflix, 'Vigilante'", por Daniel Soriano

A principios del mes pasado, poco después de su lanzamiento -cuando se coló en el Top-10 de series-, pude presenciar el primer episodio del programa de televisión de Netflix Vigilante. Pocos días más tarde, tras muchas uñas mordidas, terminé la serie. Y es que es difícil definir mis sentimientos, dado que tengo algunos enfrentados sobre cómo se dramatizó la representación de esta historia real para la pantalla. ¿Qué historia real? Pues resulta que Vigilante está basada en una historia real que tuvo lugar en la localidad de Westfield, Nueva Jersey. Hay que desplazarse hasta 2014, en el seno de una familia cuyo futuro pasaba por mudarse a una hipnótica y masiva casa en el 657 de Westfield Boulevard. Todo parecía seguir el desarrollo habitual hasta que el buzón familiar comenzó a recibir cartas espeluznantes de alguien que se hacía llamar 'El Vigilante'.


Estas cartas eran tan invasivas que la familia terminó mudándose de la casa y demandó a los propietarios anteriores por no contarles toda la verdad, dado que, más que un caso aislado o vinculado a la familia, todo parecía indicar que era fruto del 'encanto' de la casa. Para difundir esta historia, los creadores Ryan Murphy y Ian Brennan supieron lidiar con la intriga del espectador dotando de una trama espeluznante a la serie a lo largo de los siete episodios que posee. Asimismo, hay que decir que los escritores tuvieron que 'dramatizar' mucho la historia real para atrapar al usuario de Netflix. La serie sigue un formato clásico de misterio: cada episodio presenta a un determinado personaje como un sospechoso potencial, y el episodio gira en torno a desacreditar a esa persona como sospechoso. Durante todas las emisiones, una pequeña mosca se ubica tras la oreja susurrándonos que definitivamente 'ese es el villano' pese a que, finalmente, las predicciones acaban en agua de borraja. En definitiva, cada actor nos provoca el mítico gesto de fruncir el ceño, pero al final el misterio hace sospechar de todos hasta el desenlace. Siendo sinceros, a pesar de la inquietud (en su mayoría fascinante) que abarcaron los episodios, no hubo mucho más además de eso.


Cuando llegas al último episodio, te frotas las manos desesperado por conocer la figura que se encuentra detrás del temido 'Vigilante', pero comienza a perder fuerza a pasos agigantados. Es difícil arrastrar un misterio centrado en una historia relativamente simple durante casi siete horas de contenido y, finalmente, se encuentra el patrón sospechoso-detective demasiado repetitivo. Lo que sí que es cierto es que intriga no falta entre los ingredientes que prepara el elenco. Pero hay que ser honesto y contar todo. Pocas veces me he visto sumergido en un bucle de 'misterio' tan inacabable. En caso de que quieras invertir el tiempo en esta fugaz y misteriosa serie de televisión, ten en cuenta que (¡alerta spoiler!) no saldrás con más claridad de la que tiene la historia en la vida real, puesto que el caso de 'El Vigilante' aún permanece sin resolver.