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Crítica: "Libélulas", por Paco España

Libélulas es la ópera prima de su director, Luc Knowles. Se pudo ver en el pasado Festival de Cine de Santander. En este caso asistí a la proyección en el auditorio exterior del Centro Botín y, para mi sorpresa, las sillas apilables camping-playa que utilizan son mucho más cómodas que las sillas del auditorio interior. El sonido, teniendo en cuenta que estamos en plena calle -con los patinadores ejercitándose debajo de la pantalla, la viandante que pasea con sus dos perritos y se acerca para ver que sucede allí mientras sus dos canes no dejan de lanzar su agudo ladrido, el barco que pasa con ruidosos motores, la ambulancia que acude a alguna urgencia, y el grupo de jóvenes que se ponen en la gradería practicando el deporte de molestar a los espectadores que intentan ver la película-, no estuvo tan mal.


A pesar de ser una película difícil, en la que los personajes balbucean y susurran frecuentemente, los diálogos pudieron ser entendidos con dificultad, aunque lo suficiente como para seguir el argumento de una manera más o menos aceptable. Y la pantalla, construida con módulos LED que se aprecian claramente en los planos con mucha luz, cumple con su función de una manera airosa. Libélulas cuenta la historia de dos jóvenes amigas, interpretadas por Milena Smith (Madres paralelas) y Olivia Baglivi (cortometraje Suelta, excelente trabajo) -premiadas ambas en el pasado Festival de Málaga-, con familias desestructuradas y destruidas por las drogas: una tiene que cuidar de su padre totalmente dependiente, la otra malvive con su hermana, su sobrina y la ausencia de su madre. Viven de pequeños trabajos, robar en los supermercados y trapichear con pequeñas cantidades de drogas, aunque, en un momento dado, esa cantidad no es tan pequeña y los traficantes de la zona ven en peligro su coto de tráfico y por tanto su negocio.


La película está planificada de ese modo que parece que nada de lo que sucede está escrito en el guión, que todo se improvisa, cuando realmente todo está muy escrito, trabajado y elaborado. Pero esa forma de rodar hace que los actores y las actrices se muevan mucho y sea difícil que permanezcan en sus marcas, lo que hace que el registro del sonido sea, en ocasiones, deficiente e inaudible en algunos casos. Tiene el aspecto de una película 'modernita', pero encierra un gran clasicismo, tensiones familiares, sentimentales, la riqueza y el poder, la amistad y el amor como sus principales pilares. Además de las dos actrices principales mencionadas, resulta agradable ver el trabajo de un actor muy competente que hace más ricas las secuencias en las que aparece, Javier Collado Goyanes, de larga estirpe familiar interpretativa, con un personaje en Libélulas que representa la amenaza permanente.