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Crítica: "El radioaficionado", por Paco España

El radioaficionado, que pudo verse en el Festival de San Sebastián de 2021, es la ópera prima del realizador vasco Iker Elorrieta, un acercamiento serio al autismo y la problemática que puede tener en estas personas si se encuentran inmersas en un grupo que no les entiende, no sabe cómo tratarles ni como protegerles. La historia trata de un chico, en torno a la treintena, que vive en Madrid con una amiga de su madre, recientemente fallecida, al mismo tiempo que trabaja en un negocio de lavado de coches y restauración de sus tapicerías. En un momento dado, decide coger las cenizas de su madre y desplazarse en su moto hasta el lugar de sus orígenes, el País Vasco, con el objeto de depositarlas en un lugar muy determinado de la costa, para lo que necesita la intervención de un yate que lo lleve allí. Y esto lo hace sin avisar ni decirlo a nadie.


Una vez que llega a Euskadi, contacta con Ane, que trabaja con su radio y los barcos pesqueros de la zona, una joven con la que compartió colegio muchos años atrás y que intenta ayudarle a conseguir su propósito. A partir de este momento, Nikolás, que éste es el nombre del protagonista, interactúa con Ane y el entorno de ésta, un grupo de jóvenes descerebrados que no pueden entender las acciones y reacciones que éste tiene, todo mientras intenta no ser encontrado por los servicios sociales que le buscan. Es realmente portentoso el trabajo del desconocido actor Falco Cabo, en su papel del autista Nikolás, sobrecogedora su interpretación ya que es capaz de transmitir una gran sensación de indefensión y los sentimientos de una persona permanentemente en el filo de la navaja Más conocidos son Usue Álvarez, como Ane, a la que pudimos ver en el cortometraje Tótem Loba, de Verónica Echegui, ganador del último Goya al Mejor Cortometraje de Ficción, y en un pequeña intervención en la serie Paquita Salas; Jaime Adalid, al que pudimos ve en Lucero, de Norberto Ramos del Val y en un pequeño personaje en la serie Estoy vivo.


El radioaficionado es un trabajo muy interesante que, en muchos momentos, tiene una estructura prácticamente documental, trata un tema con mucho interés y escasamente visto en el cine - Rain Man, de 1988, protagonizada por Dustin Hoffman también lo trata, pero desde una perspectiva hollywoodiense que nada o muy poco tiene que ver con la realidad-. Este título de debut de Elorrieta en el largometraje cuenta, además, con dos aspectos que incrementan su valor de forma importante: el uso de una excelente fotografía, cuyo responsable es el propio director, y, sobre todo, de la música, a cargo de Aitor Etxebarria, que incide directamente en el ánimo del espectador, que es envuelto por las imágenes, las interpretaciones y los sonidos de la película en una experiencia interesante y muy diferente a los convencionalismos cinematográficos actuales.