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Crítica: "Una película póstuma", por Paco España

¡Tranquilidad! A pesar del título, su director, Sigfrid Monleón, ha estado presente, hace pocas fechas, en la Filmoteca de Cantabria - Mario Camus, para presentar, precisamente, Mario Camus según el cine y nos estuvo explicando, a todos los presentes, los pormenores del proceso de creación del documental y, mientras lo hacía, todos pudimos comprobar que estaba 'vivito y coleando'. Por lo tanto, el titulo no responde a lo que habitualmente podemos entender por un producto póstumo, es decir, aquel que se hace público después del fallecimiento de su máximo responsable. Una película póstuma va sobre un personaje, interpretado por el excelente actor catalán Pere Ponce (Merlí, El sustituto), que camina por bosques y montes, siempre tras sus dos silenciosos guías. Al principio, se trata de Vito Sanz (La virgen de agosto, Mi amor perdido), y, al final, de Francesco Carril (Tenéis que venir a verla, Morir), ambos actores habituales de las películas del director Jonás Trueba, que guardan un razonable parentesco con Una película póstuma.


El protagonista busca encontrar una comunidad de personas, establecida en las montañas, entre las que se encuentra una mujer a la que amó tiempo atrás. La película está plagada de situaciones contemplativas en las que solamente se oye el rumor de la naturaleza por la que atraviesan los personajes. Una cámara fija registra cómo estos atraviesan caminos y montes, ocasionalmente hablan, especialmente el personaje principal, de cuestiones relacionadas con la vida y la muerte, la mayor parte de las veces situando la cámara en posiciones de escorzo, girado de espaldas o pegado al suelo, lo que hace de sus diálogos una experiencia extraña para el espectador, ya que apenas le habla directamente o en una posición reconocible en un acto de comunicación habitual. Su llegada al poblado buscado está planificada con movimientos de cámara que recuerdan al estilo de Bergman o Dreyer, en los que la sugerencia de las imágenes prima sobre la información que éstas puedan aportan.


Una película póstuma necesita ser vista con los cinco sentidos y con especial atención, ya que la sugerencia es el cimiento de su planteamiento y, de no ser seguida con esa especial atención, se corre el peligro de caer en brazos de Morfeo a pesar de sus 83 minutos de duración. Aún así, es una propuesta diferente, que se puede entender como propuesta de autor o independiente que transita por vericuetos muy distintos a los del cine comercial y que puede interesar a espectadores que busquen experiencias cinematográficas diferentes. En el reparto también nos podemos encontrar a Ana Risueño (Bajo la piel) y Paula Usero (Llenos de gracia) en sus silentes personajes. Esta producción independiente no está participada por ninguna institución pública gubernamental, más interesadas parece en el cine comercial (muy comercial) que en películas alternativas como es el caso de esta película, que se puede ver en FILMIN, o recientemente de Retrato de mujer blanca con pelo cano y arrugas, protagonizada por Blanca Portillo, y que también está disponible en esta misma plataforma.