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Crítica: "Black Box", por Javier Collantes

Los accidentes en torno a la aviación han sido objeto de diferentes películas que, con mayor o menor acierto, poseen un interés más allá del hecho en sus puntos analíticos de un impacto de supervivencia o muerte. Esta clase de dimensión es expuesta con el respeto que se merece. El film que nos ocupa, Black Box, es un relato impactante, dirigido por Yann Gozlan, que, con un tono implacable, nos habla y trasmite un accidente en un vuelo de Dubai a París poco antes de su colisión en los Alpes, con víctimas y su investigación por parte de un técnico de la BEA, una autoridad responsable de las investigaciones de seguridad en la aviación civil. Pesquisas para intentar averiguar este desastre.


¿Errores humanos? ¿Terrorismo? ¿Quién es el responsable? En torno a las circunstancias de un accidente y las cajas negras se entrega un relato apasionante que, a modo de thriller y con algún atisbo de film noir, llena de suspense su puesta en escena, simplemente extraordinaria en su pulso. Elementos como las corporaciones, la tecnología de la aviación, la paranoia y la obsesión... Dirigida y filmada con una grandeza sin igual, de estilo impecable, Black Box, a lo largo de sus 130 minutos de metraje, traspasa el tiempo, tan ajustado como sublime. Nada falta en una historia tratada en su Do mayor, en cada secuencia, sus travellings y sus ángulos, sentidos en ambos lados del avión, una sensacional manera de rodar el clímax cuyas tramas son de impacto mayor del habitual en estos lares fílmicos, un film que te deja clavado en la butaca atento a los aspectos psicológicos del personaje principal entre diálogos, miradas, lugares, reuniones, ordenadores, sonidos, oídos... un personaje principal digno de pasar a la historia del genial cine francés.


Sobre una de las bandas sonoras más completa de los últimos tiempos y una fotografía perfecta de tintes de paleta de colores distantes envueltos en cada luz y oscuridad de arte mayúsculo, Black Box se convierte en una película que se aventura a mostrar la verdad de un accidente en un vuelo comercial, puerta abierta a la caja negra y secuencias como el final, una persecución, una inmersión de noche para encontrar el elemento principal, dan, sienten y muestran el lenguaje cinematográfico de lección continua, maestría a la que se suma el registro de las interpretaciones, sobresaliente Pierre Niney, cine emocionante y emocional con clase, una gran película tan digna como indispensable de ver.