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Crítica: "Way Down", por Paco España

Estamos ante un producto cinematográfico impecable. Todos sus aspectos formales son sobresalientes. Se trata de una película de atracos al más puro estilo norteamericano y que busca, y creo que consigue, el entretenimiento de todos los espectadores que acuden a la sala. No es el estilo de cine que más me atrae, ya que no hay nada que de pie a ninguna reflexión, ni los personajes tienen una progresión dramática que les lleve a otro lugar, pero entretiene y hace pasar dos horas de manera agradable, algo que no se puede minusvalorar en ningún caso.


El atraco, que es el centro de la acción, es al Banco de España, en la madrileña Plaza de Cibeles, y los personajes tratan de recuperar tres monedas, allí guardadas, procedentes de un galeón español hundido hace siglos, todo ello encuadrado en el Mundial de Sudáfrica, especialmente en la Final que ganara la Selección Española, aunque esto podría ser intercambiable con cualquier otro banco central de cualquier otro país, pero por estar localizada en España, se emparenta de manera importante con la serie de Movistar+, La fortuna, que trata sobre la recuperación de un tesoro hundido en un barco español, en aguas jurisdiccionales españolas, y que un pirata moderno provisto de los mayores avances tecnológicos lo recupera del mar y lo convierte en su propiedad. Tengamos presente que estos son los 'buenos' de esta película, auténticos piratas y ladrones del patrimonio cultural e histórico de otro país, en este caso de España.


Las películas con intérpretes de muchas nacionalidades diferentes acarrean dificultades con el idioma, y en Way Down se notan las secuencias que están rodadas en español y cuales están dobladas, pero esa es una pequeña concesión que es necesario hacer en pos de la credibilidad, como algunas situaciones de guión poco verosímiles o previsibles, pero estamos ante un juego del que debemos acatar las reglas que establece para disfrutar de su visionado y se puede hacer sin mucho esfuerzo. El protagonista es el actor, productor, director y guionista británico Freddie Highmore, que habla un perfecto español. He de confesar que me cae muy bien desde que le vi en Charlie y la fábrica de chocolate, protagonizando la serie The Good Doctor y en alguna película como El viaje, un ejemplo postrero del conflicto irlandés.


La actriz holandesa Famke Janssen, poseedora de unos ojos negros de los que parece que en cualquier momento le van a brotar esos rayos como en su personaje de la saga X-Men; o el actor irlandés Liam Cunningham, al que pudimos ver en Juego de Tronos y Caballo de batalla -una de la peores películas de Steven Spielberg- o en la estupenda El irlandés; el actor británico Sam Riley, que apareció en la reciente Madame Curie en el personaje de Pierre; y los españoles Luis Tosar, José Coronado, Emilio Gutiérrez Caba o Tomas del Estal, además de la actriz y modelo hispano-francesa Astrid Bergès-Frisbey, que intervino en Orígenes o en la saga Piratas del Caribe; son otros de los protagonistas, sin olvidarlos que el director es Jaume Balagueró, responsable de películas tan populares y taquilleras como la saga REC, Los sin nombre, Darkness o Mientras duermes. Con estos mimbres sólo nos queda repanchingarnos en la butaca y disfrutar del espectáculo.