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Crítica: "La casa del caracol", por Paco España

La casa del caracol es la adaptación libre de la novela del mismo nombre escrita por Sandra García Nieto. La directora y también encargada de adaptar dicha novela es Macarena Astorga, que se enfrenta aquí a la dirección de su primer largometraje, habiendo realizado con anterioridad varios cortometrajes, entre los que destaca Marta no viene a cenar, un estimable trabajo con dos actrices de enorme calidad. Respecto al título objeto de estas líneas, comienza con la llegada de un escritor en crisis a un pueblo de la España profunda en busca de inspiración. Los homenajes al maestro Stanley Kubrick, concretamente a El resplandor, son evidentes desde el primer segundo del metraje, en el que un plano aéreo nos muestra a un coche ascendiendo por una sinuosa carretera de montaña, por lo tanto ya sabemos que los homenajes a este director y su película no van a ser muy sutiles, aunque ya adelante que ascensores cargados de sangre, gemelas de la mano por un pasillo con moqueta de estilo pop, o grabados en algún lugar que diga REDRUM, no vamos a ver, aunque muchas otras similitudes sí.


También podemos encontrar referencias a Narciso Ibáñez Serrador y su ¿Quién puede matar a un niño?, o al fantástico español de Paul Naschy (Jacinto Molina). Con todas estas referencias, su directora plantea una historia interesante y suficientemente intrigante para atrapar la atención del espectador y llevar la historia hacia un final en el que se revela la sorpresa latente durante todo el metraje, pero entre estas dos situaciones lo que hace es 'marear la perdiz'. La película, aunque rodada con corrección, tiene un enorme tramo intermedio en el que el avance de la acción se echa mucho de menos y se apoya en el trabajo de los intérpretes. Javier Rey, el actor de moda colocado en el candelero por su magnífica interpretación de Sito Miñanco en la serie Fariña. No tengo ninguna duda de que este actor gallego puede interpretar personajes con la misma o superior calidad a los que interpretara Jack Nicholson, pero en esta película no lo demuestra, porque su trabajo es más sumario y mecánico que el Jack Torrance que interpretó el actor de Nueva Jersey.


En el reparto le acompaña la actriz sevillana Paz Vega, en un intento de relanzar su carrera, y la niña Luna Fulgencio, descubierta por Santiago Segura en sus últimos títulos Padre no hay mas que uno (o dos) que, a pesar de su corta edad (10 años), ya acumula un buen número de películas y no hace cosas propias de una niña sino que interpreta realmente. Si los focos no la deslumbran, podemos estar viendo los primeros trabajos de una gran actriz. Además podemos encontrar, en papeles muy cortos, a nombres de la calidad de Elvira Mínguez, Pedro Casablanc, Fernando Tejero, el irreconocible Jesús Carroza haciendo de algo parecido al Gollum, y el actor y humorista peruano Carlos Alcántara (nada que ver con la serie de televisión Cuéntame). La casa del caracol es una ocasión perdida para haber hecho una estimable película de género fantástico con personalidad hispana, pero no pasa de ahí, de un intento.