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"Nos vemos en los bares... de cine VI", por Javier Collantes

Las actuales medidas decretadas en Cantabria para atajar la presencia de la Covid-19 incluyen el cierre de los interiores de los establecimientos de hostelería, motivo por el que las reuniones sociales, según el máximo permitido en cada momento por las autoridades sanitarias, se han trasladado, incluso pese a los episodios meteorológicos más adversos, a las terrazas, por extensión balcones, tanto domésticos como hoteleros. Con el deseo de que en un futuro más bien cercano la situación epidemiológica permita la reapertura de los locales, vaya a continuación nuestro homenaje y reconocimiento a los que en estos momentos, y siempre respetando la normativa vigente, se han convertido en espacios alternativos para la socialización cinéfaga y a los que confiamos volverán a serlo.


Abre los ojos, película dirigida por el afamado Alejandro Amenábar, una revisión libre de La Bella y la Bestia con la sobresaliente fotografía de Hans Burmann, protagonizada por Eduardo Noriega, Penélope Cruz, Fele Martínez, Najwa Nimri, Chete Lera... un compensado relato que incluye la escena mítica, casi de culto, de la Gran Vía de Madrid, con el vacío de gente y terrazas, la sensación de una calle principal sin nadie, todo cerrado con ciertas semejanzas a los tiempos actuales. Una historia de amor, una casa de lujo, un intento de suicidio, un accidente, un rostro desfigurado... Tonos surrealistas para un thriller que recorre los espacios psicológicos.


El resplandor, film del maestro Stanley Kubrick adaptando la novela de Stephen King con la genialidad interpretativa de Jack Nicholson y Shelley Duvall. Un hombre se traslada con su mujer y su hijo de siete años a un hotel colosal, en las montañas de Colorado, para encargarse de su mantenimiento durante el invierno, tiempo que permanece cerrado y que le permitirá escribir una novela. En una atmósfera salida de una portentosa imaginación, una serie de sucesos paranormales y los trastornos de su personalidad ofrecen secuencias extraordinarias en las habitaciones, los pasillos, los jardines y, por supuesto, también en el bar del hotel.