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Crítica: "El inconveniente", por Paco España

El inconveniente es la ópera prima del actor, productor y director sevillano Bernabé Rico. Hace tiempo que la realización de la primera película dejó de ser sinónimo de juventud. En este caso, su director cuenta con 47 años y lleva mucho tiempo en diversos terrenos dentro del audiovisual español, entre ellos la dirección de varios cortometrajes como Cowboys, Todos mis padres o Intermedio, éste último con una clara inspiración en La vaquilla, de Luis García Berlanga. En esta película es, además, coproductor y coguionista, función ésta última que comparte con Juan Carlos Rubio, uno de los autores y directores teatrales españoles más prestigiosos del momento y que es autor de la obra sobre la que se basa la película.


El inconveniente es una estupenda película que se podría encuadrar en lo que últimamente se da en llamar la dramaedia, o sea, una mezcla entre drama y comedia. Su interesante premisa inicial, que es la venta de la nuda propiedad de un piso sevillano -una operación de compraventa legal en la que un propietario vende su piso a un precio muy inferior al de mercado a condición de tener el usufructo del mismo hasta su fallecimiento-, se enriquece con el soberbio trabajo de las dos actrices: la fantástica e indestructible Kiti Manver, a la que ya pudimos ver, casi como una adolescente, en el clásico El televisor, dirigido por Narciso Ibáñez Serrador, de la serie Historias para no dormir, además de ser ganadora del Goya por Todo por la pasta, de Enrique Urbizu; y la magnífica actriz colombiana Juana Acosta haciendo gala de su habitual buen hacer como pudimos comprobar en las recientes Perfectos desconocidos y 7 años.


La primera interpreta a la propietaria mayor de edad que vende su piso, y la segunda es una empresaria ejecutiva de éxito que le compra para la posibilidad de usarlo en el futuro, creándose entre ellas, con personajes muy diferentes, una relación muy rica y con muchos matices, en la que el concepto de futuro queda muy en entredicho. El estupendo trabajo de estas dos grandes actrices, unido a su enorme química y complicidad, hacen de esta propuesta una de las más atractivas de la temporada, siendo sus 90 minutos un auténtico disfrute. La película cuenta, además, con las breves pero significativas apariciones de Carlos Areces, que reiteradamente pone el contrapunto cómico; Daniel Grao, como necesario complemento para el personaje de la ejecutiva; y José Sacristán, en una intensa aparición en uno de los pasajes con más dramatismo del metraje.