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Crítica: "Patria (serie de tv)", por Paco España

Simple y llanamente sensacional. No hay otro adjetivo que se ajuste más a lo que acabo de presenciar. Patria es una serie de ocho capítulos, con una duración de 55 minutos cada uno, basada en una novela de Fernando Aramburu, que aún no he leído pero la gente que conozco que sí lo ha hecho alaba su calidad. De todos modos, juzgando únicamente la serie como producto audiovisual de ficción, es portadora de una calidad extraordinaria. Su creador es el donostiarra Aitor Gabilondo, sobrino del famoso periodista, creador también de la estimable serie hospitalaria Madres, amor y vida, protagonizada por Aida Folch, Rosario Pardo, Belén Rueda o Carmen Ruiz entre otros y que la cadena, Tele 5, maltrata y vilipendia hasta límites extremos. Pero, como dice un amigo, 'no todo el monte es orgasmo', porque Gabilondo también es responsable de ficciones de más dudosa calidad como es el caso de Allí abajo o El príncipe y de otra cuya calidad no ofrece ninguna duda, La verdad, serie rodada en la capital santanderina y que representa una de las peores ficciones que recuerdo haber visto nunca.


Patria se vertebra en torno a dos mujeres, amigas íntimas y pertenecientes a clases sociales diferentes, Bittori y Miren, dos matriarcas vascas de pura cepa interpretadas soberbiamente por Elena Irureta y Ane Gabaraín. Sus respectivos maridos, 'El Txato', interpretado por José Ramón Soroiz, empresario de transporte; y Joxian, por Mikel Laskurain, trabajador de una fundición, también mantienen una larga amistad y una pasión común, la bicicleta. Los hijos de ambas familias -Nerea y Xabier, por una parte, interpretados por Susana Abaitua e Iñigo Arambarri, y Arantxa, Gorka y Joxe Mari por la otra, interpretados por Loreto Mauleón, Eneko Sagardoy y Jon Olivares- comparten edad, experiencias comunes y cierta amistad, aunque no muy profunda debido a esa diferencia de clase social. Todo el tramado de relaciones sociales se desarrolla a lo largo de 21 años, entre 1990 y 2011, y en un momento dado salta por los aires con la aparición de la violencia de ETA en forma de asesinato de uno de los personajes. A partir de ese momento, que se produce al principio del primer capítulo, presenciamos la devastación moral y anímica que esa violencia siembra en un grupo social concreto del País Vasco.


La violencia se genera de una manera relativamente sencilla, especialmente la que se apoya en el integrismo y el nacionalismo, pero es muy difícil de neutralizar, generando un dolor inimaginable entre las personas involucradas. Siempre se ha dicho que la Guerra Civil española fue una guerra entre hermanos, pero la situación que se generó con ETA en el País Vasco no era muy diferente: hermanos contra hermanos, amigos contra amigos, vecinos contra vecinos... en una dinámica tan absurda como dolorosa. En esta situación se desenvuelve Patria, con saltos temporales continuos que nos muestran como los nueve personajes principales se encuentran irremediablemente presos de sus cárceles respectivas, algunas físicas y otras mentales, pero ambas absolutamente férreas. Hay un décimo personaje que hace su aparición casi todo el tiempo, la lluvia. Generalmente el agua en la ficción representa la pureza, pero en este caso representa la opresión y la sangre. El sonido de la lluvia al caer, junto con un excelente uso de la banda sonora, genera un estado de ánimo muy cercano al que pueden experimentar los personajes.


Patria puede convertirse en algo más que una serie de televisión, un retrato del dolor generado por el terrorismo y, al verlo de esa manera tan directa, puede servir de ayuda para cauterizar heridas que aún no están cerradas, porque, siempre que hay violencia, hay una parte involucrada que dice que son cosas del pasado que hay que olvidar y que no hay que volver a ellas, cuando, en realidad, para sanar lo que hay que hacer es precisamente lo contrario. En la misma semana he terminado de ver tres series de ficción española de extraordinario nivel: Veneno, Antidisturbios y Patria. Preocupado me pregunto si mi nivel de exigencia se habrá relajado, porque además otras dos series que estoy viendo me parecen muy interesantes, Hit y Madres. Por eso he visionado un par de capítulos de La Valla y me he dado cuenta que aún puedo distinguir cuando una serie es mediocre, un guión poco elaborado y unas interpretaciones fallidas, fruto de una desafortunada labor de casting. Respiro tranquilo. Patria puede verse íntegra desde el pasado domingo en la plataforma HBO y el primer capítulo en abierto en MITELE.