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Crítica: "De Gaulle", por Javier Collantes

A modo de biopic, el cine muestra un retablo de vidas ejemplares, vidas denostadas, o su recuerdo desde la perspectiva del olvido. Muchas películas se acerca, a través de diferentes tonalidades, a personajes ilustres, polémicos, sacrificados, libertadores... El séptimo arte, como revista de Historia filmada, sigue ofreciéndonos relatos de este tipo que, en general, ganan infinidad de enteros a costa del consabido tamaño de la pantalla, que sí importa, y sus diversos añadidos, como sonido, luminosidad.


Dicho esto, el cine francés, al igual que la cinematografía norteamericana, saben encontrar el punto culminante de un género que escenifica la letra en imágenes, con estilo. Es en estos momentos, por si se pudiera percibir como una clase de cine que parece olvidado, nos llega De Gaulle, un film, en principio interesante desde su punto de vista, dirigido por Gabriel Le Bomin. Con un tono sencillo y sin efectismos, una figura en la Historia de Francia se presenta con exquisita y efectiva amabilidad.


Sincero en su narrativa, De Gaulle pretende ser un film impecable y sencillo sin caer en la pedantería. París, 1940. De Gaulle y su familia intentan hacer frente al caos político y militar de Francia. Mientras él parte a Londres, su mujer y sus hijos marchan al exilio. Sobre las pinceladas biográficas del impulso a su carrera política en oposición a Petain -resistencia ante rendición-, destaca el reparto formado por Lambert Wilson, Isabelle Carre y la notable intervención de Olivier Gourmet.


Sin grandes alardes, pero con secuencias notables, el relato se desarrolla por el lado humano del personaje y su lucha en un paso importante de la Segunda Guerra Mundial: el encuentro entre Churchill y De Gaulle, el discurso radiofónico emocionante desde Londres... instantes presentables y ensamblados para entregar un acertado conjunto final. De Gaulle termina por ser un film que se deja ver cumpliendo, que no es poco, su cometido de divulgar y entretener sin salir decepcionados del cine.