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#YoVoyAlCine, por Beatriz Gutiérrez

En esta nueva normalidad nos ponemos nostálgicos y, con las ganas de salir y disfrutar del verano (con cuidado y con responsabilidad amigos), se nos vienen a la cabeza aquellas películas que podemos rememorar y que, oyes, ¡esto es Santander y llueve en verano, jejeje!. Realmente no me acuerdo de la primera película que fui a ver al cine, pero siempre le agradeceré a mi madre que me inculcara el amor tanto a la lectura como al séptimo arte ya que recuerdo muchas tardes de cine, sobre todo en el Capitol, donde estoy segura que vi mi primera película.


La película que me marcó en mi infancia fue La Bella y la Bestia. Lo peor, o lo mejor de todo, es que me sigue marcando a día de hoy (colecciono todo lo que puedo). Igual es porque la vi con 8 o 9 años pero nunca me dio miedo la Bestia y sigue siendo mi película Disney favorita. Creo que ha envejecido muy bien. Las películas de dibujos animados, por lo general, envejecen mejor. De hecho, su moraleja me sigue encantando: La belleza está en el interior. Dios mío, ¡quién no se enamora de una persona con semejante Biblioteca!. No seré yo quien juzgue a Bella (jajaja).


Otra película que nunca olvidaré, y me marcó de cría, fue Dentro del laberinto. Nunca se me olvidará donde la vi. Fue en el cole, en el salón del cine o de actos. ¡Madre mía! Me alucinó (y me sigue alucinando) David Bowie en este papel. Hace poco la echaron en la tv y a mi no me parece en absoluto que haya envejecido mal. Tiene un encanto. Tengo que decir que me enamoré un poco de Bowie en esa película. Era todo tan loco... ¡una verdadera maravilla! Podría decir también las de Disney que estrenaban cada Navidad, Liberad a Willy, las míticas Los Goonies y ET...