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Crítica: "Manhattan sin salida", por Javier Collantes

El género policíaco, tanto en las referencias en las novelas y por supuesto en el terreno cinematográfico, contiene las esencias del cine negro: personajes, investigaciones, venganzas... con la mayor amplitud del elemento sorpresa, una de las grandes facetas en la composición del entramado humano, el bien y el mal. Con estas condiciones, el cine muestra las virtudes en los renglones antiguos pero acertados, en las historias de la ley, más sus componentes...


Con elementos de este calibre y sus múltiples variantes, el cineasta Brian Kirk -conocido por la serie de tv Juego de Tronos- y los productores hermanos Russo (Vengadores: Endgame) construyen un film de policías y delincuentes que junto a corrupción, dinero, persecuciones y justicia, nos narra la historia de un agente para atrapar a dos hombres que han asesinado a ocho policías en Nueva York en una forma de redimir su pasado.


Davis, junto a su compañera Burns, una detective especializada en asuntos de narcóticos, y el permiso de un capitán del  Departamento de Policía de Nueva York, cerrarán los 21 puentes de Manhattan para atrapar a los culpables de un caso de drogas. Con un argumento al uso del género que nos ocupa, el film es un tratado de cine muy equilibrado que, en su composición de thriller de textura de los años 60 y 70 del siglo pasado.


Conducido con vigor en cada secuencia, modesto y apasionante, en Manhattan sin salida sus estereotipos funcionan con la clase de serie B, no engaña a nadie, conteniendo en cada plano, guión, e interpretaciones, un relato potente. Los códigos de un hombre, el poder del dinero, corrupción policial... son expuestos de una manera clara entre Manhattan, Brooklyn y Chinatown, escenarios bien construidos en una escenografía de icono fílmico.


Sobre una notable filmación, entre planos cenitales y los skylines de La Gran Manzana, y con el reseñable sonido en las secuencias de acción así como un majestuoso travelling en una persecución de calle asombrosa y extraordinaria, Manhattan sin salida es un notable título de entretenimiento, un film de perfil presentable que cumple su cometido dentro de sus posibilidades, sencillo y nada pretencioso, correcto y de buen visionado.