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Crítica: "Los Japón", por Paco España

Cuando salí de la sala de cine tras la proyección de esta película en los Cines Peñacastillo tenía 60 minutos para llegar al Café de las Artes, en la Calle García Morato, donde mi amigo Jonatan Piedra daba una charla sobre el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna. Durante ese trayecto, que hice caminando y escuchando la radio, no se me ocurría cómo comenzar la crítica de esta película. Cuando llegué, se lo comenté a Jonatan, que me dijo '¿por qué no la comienzas así?'. '¿Así cómo?', le pregunté yo. 'Pues así, como me lo estás contando', me dijo, a lo que le contesté 'pues es verdad'.


El objetivo de este primer párrafo es, únicamente, no poner en la primera línea mi verdadera opinión sobre esta película, que es, como el término que se repite en varias ocasiones durante los diálogos de la misma, un auténtico 'MOJON', que, según su uso en Andalucía, se define como 'cualquier cosa que no vale para nada o es inútil'. Su director, el madrileño Álvaro Díaz Lorenzo, ha logrado con esta película algo que parecía difícil de conseguir: empeorar sus anteriores trabajos -Café solo o con ellas y Señor, dame paciencia-.


Consigue hacer que Dani Rovira no tenga ni puñetera gracia y que los trabajos de María León y Antonio Dechent brillen menos que el interior de un agujero negro estelar, por no comentar el patético papel de Ryo Matsumoto, un 'bailaor de flamenco' que no lo hace mal a juzgar por la secuencia que aparece después de todos los créditos, aunque no voy a opinar sobre lo que no tengo ni idea. No hay una prueba concluyente de que el apellido Japón provenga de la expedición que, encabezada por un samurai japonés, llegara a la rivera del Guadalquivir en el siglo XVII, pero, si ese samurai levantara la cabeza y viera la versión de su historia en la que un coriano (descendiente directo del desaparecido emperador de Japón) tiene que ocupar su puesto hereditario, sería capaz de blandir su espada de nuevo y hacerse el Harakiri.


Pero no todo es malo en la película: se oye bien, no se aprecian planos desenfocados, el uso del color es apropiado... pero, en lo demás y parafraseando otro poco original brillante término del guión, es una 'KAKITA'. Díaz Lorenzo ya se encuentra finalizando el rodaje de su siguiente proyecto, La lista, una road movie en auto-caravana, de Andalucía a Marruecos, con María León, Victoria Abril y Silvia Alonso, una comedia dramática sobre el cáncer de mama. Miedo me da, pero una cosa tiene a su favor: será difícil empeorar Los Japón.


Durante el paseo que comentaba al principio, escuchaba en la radio que Netflix, que apareció en el comentario de la reciente película Elisa y Marcela, ha pagado 3146 euros de impuestos en España por su actividad comercial en el año 2018, menos de lo que paga un solo trabajador/a 'mileurista'. ¿Hasta cuándo van a seguir tomándonos el pelo, permitiendo cosas como estas y peores, como que el ex ministro de Hacienda, de famoso bañador amarillo, tenga una de las mayores deudas con esta? He de reconocer que una película que me hace perder más de dos horas de mi vida de manera tan flagrante, saca lo peor de mí, o lo mejor, según se mire.