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Crítica: "El año de la plaga", por Paco España

El año de la plaga no es una obra maestra, pero tampoco es tan mala como se puede oír o leer estos días. Probablemente no vea esta película ni 'El Tato', que como se sabe era Antonio Sánchez, un famoso torero sevillano del siglo XIX, que quería seguir toreando a pesar de su pierna ortopédica, ya que la propia la perdió por la infección de la herida en una cogida, y que no se perdía ni una sola fiesta o sarao, por lo que si a la fiesta no venía 'el Tato', poco éxito iba a tener.


Esto le da cierto aroma futuro de 'película de culto', ese género que ni conocemos ni sabemos cómo se forma. Pero no sólo por esto, sino por su referencia, varias veces repetida durante el metraje, al clásico La invasión de los ladrones de cuerpos que dirigió Don Siegel en 1956, una película que carece de colorines, pero existe un remake de 1978, con calidad, que los tiene, titulado La invasión de los ultracuerpos, de Philip Kaufman.


La primera de estas películas fue protagonizada por el actor Kevin McCarthy, un guiño a la situación social norteamericana, en la que el senador republicano Joseph McCarthy ejerció una acusación pública contra muchos ciudadanos, parte de ellos de la industria del cine, por presuntas actividades antiamericanas, lo que se denominó 'Caza de brujas' o 'Macartismo'.


El segundo de estos títulos se pudo ver en las pantallas pocos meses antes del comienzo del primer mandato de Ronald Reagan como presidente de aquel país, dos legislaturas que no brillaron especialmente por el ejercicio de las libertades individuales y sí por medidas como la desregulación del sistema financiero norteamericano, semilla de la crisis que, de una u otra manera, nos viene afectando a todos desde el 2008.


Todas estas referencias intentan razonar que ambas son películas eminentemente políticas, algo de lo que no se quieren sustraer los responsables de El año de la plaga, cuya concepción y filmación fue anterior a las elecciones del 28 de abril y cuyo resultado pudo ser muy diferente al que al final se produjo. Sin embargo, durante el visionado de esta película viene a mi mente el episodio en el que el ministro italiano Matteo Salvini ha suspendido durante dos semanas, con la mitad del sueldo, a una profesora de Palermo cuyos alumnos adolescentes presentaron un vídeo en el que se le comparaba con Benito Mussolini.


El año de la plaga recrea una situación similar a las de estas películas, introduciendo un desconcertante sentido del humor y una historia de amor-desamor que lleva la normalidad a los sucesos extraordinarios que viven los personajes. Los trabajos anteriores de su director son prácticamente desconocidos, a excepción de Zulo, en 2005, contando como protagonista con Iván Massagué y en papeles secundarios con Silvia Abril, Brays Efe y Fermí Reixach. Una película que permite reflexionar cuando aparecen los títulos de crédito y que no deja la sensación de haber perdido el tiempo en su visionado.