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"Lo mejor de 2018, se esperaba más, decepciones y tan escasas como flojas", por Javier Collantes

Como en todos los casos, los criterios cinematográficos son tan personales que denotan los gustos de cada cual cuando se visiona y juzga una película. Este año no ha sido ni mejor ni peor que los últimos, y he de decir que el cine en su despliegue en la pantalla grande ha ofrecido de todo, buenas películas, flojas, decepcionantes y expectativas que se quedaron en la carretera digital del pinchazo. A pesar de las opiniones de cada uno, el cine continúa ofreciendo variedad y calidad. Con estos comentarios, y según mi criterio, aquí está una reducción subjetiva de 2018.


Entre las películas destacadas, El reverendo, film de alta categoría con interpretaciones excepcionales. Una historia de dolor, pasión, rabia, crisis de fe. Pura esencia de cine sobre muchas cuestiones, dudas y más. Una síntesis del cine de Bresson y Bergman, una casi obra maestra puesta en escena por las constantes vitales del gran Paul Schrader. Entre el drama y la comedia negra, Tres anuncios en las afueras, una gran película transmisora de sensaciones en la Norteamérica  profunda. Líneas narrativas magnificas, con un sobresaliente Macguffin, grandes registros interpretativos, una maravillosa banda sonora y una gran dirección. Un relato cinematográfico de grandes valores en todos sus sentidos.


Lucky, una sobresaliente película con el gran actor Harry Dean Stanton y su testamento, un viaje por la vida y la llegada de la muerte, una epístola existencial con una espera. Paisaje, diálogos, frases, canciones... una lección de cine en cada instante del metraje, magistral, llena de sentimientos, sin esperanza, cruda, real como la vida misma. Isla de perros, un film de animación stop motion, extraordinario, dirigido por el peculiar director Wes Anderson, genial en todos sus ámbitos. Una composición equilibrada, una trama de las clases sociales a modo de metáfora, perros y humanos, con las reminiscencias de un libertador, un Espartaco. Secuencias en una paleta de colores que dignifica el cine de animación, directo sin concesiones a la galería. Un film majestuoso.


El combativo Spike Lee ofrece Infiltrado en el KKKlan, un film potente, basado en hechos reales, no exento de humor, dotado de suspense, un relato combativo aderezado de una gran banda sonora, una fotografía logradísima y una narración impactante, con clase, estilo, fuerza. Una película sobresaliente, de mucho nivel, cuyos encajes son otra clave de lenguaje cinematográfico de muchos quilates. Y, a modo de excepción, una sexta película que, a mi modo de ver, es un film tan distinto como sentido, Mes provinciales, un film de mucha calidad fílmica en fondo y forma, una obra que dignifica el sentimiento hacia el cine, unas historias del paso del tiempo en una ciudad, París, las relaciones sentimentales, homenaje al cine de la nouvelle vague, a Godard, Truffaut, Rohmer... en un espacio de cine dentro del cine. Una obra de arte por su tratado inmenso de las 'cosas', un ejemplo del cine con sencillez y 'verdad' en la ensoñación en 35 mm.


Se esperaba más de Matar a Dios, una comedia negra de cine español cuyo comienzo promete y luego descarrila en un ridículo espantoso, una pobre imitación del cine magistral de Buñuel. Exento del mínimo surrealismo, consigue ser un esperpento sin gracia y sin sentido del exceso en su resultado final. Una película con desiguales conexiones entre su forma de mostrar y  su derivación hacia una narrativa sin lenguaje. También de Formentera Lady, una fallida trama que, a modo de homenaje a los tiempos idealistas de los años 70 en Formentera, no consigue transmitir ese espíritu a pesar de los esfuerzos de su reparto interpretativo. Un relato que no sintetiza el auténtico melodrama, sin crepúsculos, en una débil nostalgia que se queda en una anécdota, a pesar del papel de José Sacristán, como siempre excelente en su tono interpretativo. Un film de buenas intenciones pero escaso de guión.


En la misma línea Ready Player One. Ciencia ficción, internet, videojuego, film descompensado con exceso de referencias y guiños a otras películas e iconos pop. Un ritmo frenético en su tratamiento, mucha realidad virtual para una irregular paleta de entreactos sin telón de fondo, muy mecánica, como una máquina deteriorada en los tornillos de la superficialidad, tensa la cuerda fílmica hasta llegar al tedio 'digital'. El doctor de la felicidad es una comedia costumbrista, simpática pero sin chispa narrativa, plana y sencilla en el peor sentido del término, con los ribetes de una sátira facilona, escaso empaque en sus secuencias. El engaño, la condición humana, la confianza, la huida, en un argumento, en principio interesante, donde un presunto doctor entrega ilusión a las gentes sobre la cura física y demás... Una apuesta cinematográfica hundida en el vacío.


La chica en la niebla combina el drama y las desapariciones en un metraje con guión desesperante, confuso, efectista, que no conduce a nada desde el punto de vista cinematográfico. Con un débil suspense en su condensación argumental, se descuelga de su interés torpe en su conjunto final. Un film de escaso bagaje del denominado cine de investigación, en un sentido en la trama que confunde hasta su final. Un paso más allá llegan las decepciones, como Mamma Mía ¡Una y otra vez!, un decepcionante musical, muy inferior a su anterior aventura. Sin estilo, sin vigor, sin fuerza, este film naufraga casi desde el primer instante, se consume como una traca sin ritmo, ni gracia, cuyos números musicales y coreografías resultan insuficientes para salvar una historia muy pobre. Lo único destacable, la presencia de Cher y Meryl Streep que consiguen dotar al film de algo de emoción.


Siguen esa hoja de ruta Jurassic World: El reino caído, de J. A. Bayona, una de dinosaurios demasiado mecánica y carente del espacio en la aventura, desaprovechada, sin el espíritu de la emoción. Un relato fílmico que se encuentra a años luz de las anteriores películas de la saga, tan comercial que sus costuras se rompen a cada paso del metraje en un estado visual que ni tan siquiera impacta, con un tratamiento de film de feria sin mucho empuje. Un film pragmático, sin más. También First Man (El primer hombre), un film tan frío como presuntuoso en su aspecto de dotar a la narración del sentido humanista o psicológico de su personaje y su familia. Un biopic exento de epopeya, con los espacios del cartón piedra en sus decorados, sin ser auténticos en su manera de presentar la misión en su estado de cine distante, tanto en fondo como en forma. Una de conquista sin haber transmitido casa nada en secuencias, intérpretes, banda sonora... Un auténtico cráter fílmico–lunar.


Completan este apartado decepcionante, 15:17 Tren a París, una obra fílmica menor del gran Clint Eastwood, una historia de heroísmo tan descompensada en su desarrollo argumental que parece estar realizada a modo de corta y pega con un nefasto montaje. Una mezcla de discurso dramático en una saturación narrada a trompicones, sin demasiada convicción, con un ritmo  plomizo, salvo los primeros instantes del metraje. Y La forma del agua, un film de Guillermo del Toro que empalaga en su suntuoso cuento de fantasía romántica que, a pesar de sus 4 Oscar, me decepciona y aburre en esa mezcla de cine sobre la guerra, el amor, la bella y la bestia, que me resulta ñoña en determinados momentos de su historia. Muchos espejos  argumentales para servir como homenaje a los films de clase B. Un film afectado por el realismo mágico de una época determinada. Ni forma ni agua, solo una clase de cine muy formal.


Para finalizar, aquellas películas que se pueden encajar bajo la premisa 'tan escasa como floja'. Para comenzar, Thi Mai, rumbo a Vietnam, una española que ni profundiza en su temática ni tan siquiera posee gracia en sus diálogos por más que Carmen Machi, Adriana Ozores, Aitana Sánchez Gijón y un Dani Robira desdibujado lo intentan. El tema de la adopción y la aventura consiguiente solo sueltan un vacío secuencial en un desarrollo tedioso, sinsentido ni gracia. Un film tan flojo que su destino no se encuentra en ninguna parte. 50 sombras liberadas, o un bochornoso film infinitamente peor que su primera entrega, que ya de por sí era y es penosa. Pues bien, estas sombras liberadas son vergonzantes, la antítesis del erotismo, y ni las interpretaciones salvan este desastre cinematográfico respecto a su nula calidad, la definición de un autentico bodrio fílmico.


Dirigido por Daniel Calparsoro, que en otros tiempos ofreció cine más arriesgado y con cierta calidad, El aviso, pese a los esfuerzos del reparto, no consigue el más mínimo interés en un relato falto de estilo en su presunto suspense, sin rigor narrativo y confuso en un falso puzzle de visionado rápido sin preparar. Un Win Wenders desasistido, que en su tiempo poseía en sus terrenos cinematográficos cualidades parece ser extraviadas, ofrece en Inmersión un relato lleno de mezcolanzas, sin apenas aportar nada, una historia demasiado ambiciosa cuyas texturas superficiales distan muchos metros de su presunta profundidad. Una apuesta artificiosa, floja, sin equilibrio narrativo. Y ¡Qué guapa soy!, comedia tan ridícula como innecesaria sobre un tema como la autoestima que podría haber sido una película presentable. Resulta  difícil destacar 'algo' de semejante chapuza fílmica, un ejercicio forzado, con mensaje deformado. Una lástima de película tan penosa cuyo humor de 'alcantarilla' no limpia ninguna 'tubería mental' cinematográfica.