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Crítica: "Slender Man", por Jesús Caro

Al igual que le ocurría a otra cinta estrenada hace varios meses como El bosque de los suicidios, este film que me ocupa, Slender Man, cuenta con un interesante y prometedor material de base pero muy poco aprovechado y mal ejecutado. Slender Man es un personaje ficticio muy alto y delgado, sin rostro y vestido de traje con muy malas intenciones.


Su origen se encuentra en una historia corta de terror, compartida y difundida a través de internet allá por el año 2009 (algo parecido a una 'leyenda urbana' en la era tecnológica), que ha dado origen a más relatos y videos relacionados con el sujeto en cuestión e incluso a sucesos reales muy dramáticos.


Con gran cantidad de relatos existentes en internet, el guionista David Birke se inspira más en títulos cinematográficos como The Ring y Ouija, o  la serie televisiva Stranger Things, para copiar algún que otro detalle argumental. Las protagonistas, cuatro chicas jóvenes, se reúnen una noche y, después de beber alcohol, ver un vídeo porno y hablar de sus asuntos, tienen una 'feliz idea'.


La idea en cuestión es invocar a Slender Man, lo que sirve para dar a conocer al causante de los sustos a lo largo del largometraje y desencadena una serie de trágicos sucesos. A partir de ahí, con la desaparición de una de las jóvenes, comienzan a sucederse torpes intentos por parte del director de mantener un mínimo nivel de tensión.


Sylvain White utiliza una fórmula para asustar al espectador basada en la 'sugestión', la utilización de una salvable banda sonora, mucha oscuridad (quizás demasiada) y la presencia fugaz del monstruo que acecha en la distancia y que pretende inquietar al espectador sin ningún éxito.


Convertido en una mezcla del Jack Skellington de Pesadilla antes de Navidad y una araña gigante, algo realmente delirante, Slender Man es en su conjunto fallida pues no cumple los requisitos mínimos para ser una cinta de terror, básicamente porque no da ni provoca miedo alguno, decepciona por no aprovechar su potencial y, lo peor de todo, aburre... mucho.