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Crítica: "El mundo es suyo", por Paco España

Puede ser que el mundo sea suyo, pero la gracia absolutamente no, asunto grave tratándose de una comedia pura sin intervención de ningún otro género cinematográfico. Dirigida por Alfonso Sánchez, y protagonizada por él mismo y Alberto López -pareja popularizada por la serie de Antena 3 Allí abajo-, en 2012 se responsabilizaron de la estimable El mundo es nuestro, donde los entrañables personajes 'El Cabesa' y 'El Culebra' nos ironizaban, en medio del atraco a un banco, sobre la idiosincrasia andaluza con ingenio y buena mano.


El mundo es suyo se basa en dos personajes, Rafi y Fali, típicos señoritos sevillanos que intenta mantener su, aparentemente, alto estatus social en base a engaños, estafas y triquiñuelas. La idea primigenia de estos personajes la podemos encontrar en los interesantes cortometrajes Eso es así (2008) y Eso sigue siendo así (2016), dirigidos e interpretados también por Sánchez y López. La idea de alargar las peripecias de estos dos –buscavidas- andaluces podía parecer acertada en un principio, pero los recursos que se necesitan para 90 minutos son diferentes, especialmente en la construcción del guión. A los pocos minutos podemos comprobar su extrema debilidad, tratándose de una sucesión de secuencias de una picaresca que se aleja de la ironía para adentrarse en la apología de esas actitudes.


Dentro de su debilidad, el guión trata de meter todo lo posible sin una construcción mínimamente adecuada. La presentación de la diversidad sexual y del feminismo es vergonzosa, no sé qué pensará la asociación LGTB –DeFrente- de Sevilla que aparece en los agradecimientos de los créditos finales. Por no hablar de la forma de abordar el catalanismo mediante la exhibición de una bandera –estelada-, que produce una intensa vergüenza ajena. Da la impresión que los responsables de esta fallida El mundo es suyo desconocen que la primera regla para ironizar es saber autoironizar, algo que queda bastante en duda por un conocido tweet de un guionista de Allí abajo que bromeaba sobre la confusión de las expresiones 'ole, ole, ole' y 'leo, leo, leo' y que indignó al director y guionista de esta película.


El mundo es suyo es una propuesta fallida que hace largos sus 90 minutos y que al que suscribe le asaltó, en varias ocasiones, el pensamiento 'Vaya bien que le han quedado a este hombre los implantes capilares'. No puedo evitar que Alfonso Sánchez, su director, me rememore al famoso crítico de cine del mismo nombre que, con una especialísima forma de hablar, hizo que este cronista comenzara a interesarse por en cine en los años 70.