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Crítica: "Que baje Dios y lo vea", por Paco España

Nos encontramos ante una comedia básica, sin más pretensiones que hacernos pasar un rato agradable mezclando épica deportiva, moral cristiana y una gotitas de romanticismo. La pregunta que debemos hacernos al terminar la proyección es legítima: ¿ha conseguido su propósito y nos ha hecho pasar un buen rato? Al menos en mi caso, no hay ninguna duda. Sí lo ha conseguido y, para ello, el mimbre fundamental es el reparto.


Karra Elejalde a la cabeza, actor que es capaz de hacerte sacar una sonrisa anunciando gulas, ¡¿cómo no te la va a sacar en un papel cómico -aunque éste tenga una profundidad tan limitada-?!, le acompañan Juan Manuel Montilla 'El Langui', con una enorme querencia hacia la cámara y gran bis cómica; y Macarena García, actriz en la cresta de la ola del cine español para jóvenes de la mano de su hermano Javier Ambrossi.


También Alain Hernández (Plan de fuga, El rey tuerto), actor de enorme presencia y convincente trabajo; y Joel Bosqued, 'el guaperas' de turno, conocido por sus trabajos en la televisión catalana y por ser la actual pareja de Blanca Suárez, que da adecuada réplica romántica a la historia. El elenco se completa con actores de lujo, como Tito Valverde, Txema Blasco, Paco Sagarzazu o Antonio Durán 'Morris'.


Todos ellos hacen que esta historia, eminentemente básica y previsible, se convierta en una sucesión de gags que no ofende y se deja ver con simpatía. Además, el guión contiene unos mínimos apuntes de mensaje serio: el problema de los niños soldado en África, la dudosa financiación de la banca vaticana, el pelotazo urbanístico y turístico, o las tensiones dentro de la jerarquía eclesiástica.


Si añadimos las secuencias románticas rodadas en Roma (Fontana de Trevi, Coliseo, Basílica de San Pedro), y los épicos enfrentamientos deportivos de la Champions Clerum que tienen que ganar nuestros protagonistas para conservar su seminario y que no pase a convertirse en un Resort turístico -retransmitidos por la inequívoca voz del periodista deportivo Manolo Lama-, podemos pasar un buen rato en el cine, porque en ningún momento tendremos la sensación de que nos quieren dar 'gato por liebre'.