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Crítica: "Coco", por Javier Collantes

El cine de animación continúa con sus excelencias en temáticas, guión y resolución, y en sus diferentes facetas, capacidades y lenguaje cinematográfico. En su versión más didáctica, ahora corresponde el turno al film titulado Coco, una producción de Pixar que contabiliza su película número 19 en un momento distinto de enfocar una nueva aventura en sus registros, arriesgada, profunda, entrañable, adulta e infantil, madura, con una composición cinematográfica-sinfónica en cada plano.


La historia que se relata nos conduce a un pueblo mexicano, lugar donde un niño de 12 años vive con su familia, dedicada al mundo de los zapatos, y en donde la música está prohibida por parte de su familia, tema tabú en su entorno, pues creen que contiene una maldición. El niño tiene la vocación de ser músico y desea conseguirlo. Una mañana del Día de los Muertos, el joven y su perro entrarán en el mundo de los muertos, y allí averiguará muchas cuestiones sobre él y su familia.


Con dicho argumento, el film relata, con un notable acierto, una historia completa de aventuras con el sentido de encontrar un lugar en el mundo, aunque sea a través de otros espacios, el mundo de los muertos, para averiguar, sentir y volver al mundo de los vivos. La memoria, el perdón, el entorno familiar... son expuestos con una  gran sensibilidad, dentro de estamentos de un culebrón, en una apuesta  arriesgada cuyo resultado es sobresaliente.


Con una puesta en escena colorista, que sirve como homenaje a la cultura mexicana y una iconografía digna de todos los elogios, la festividad del Día de los Muertos se describe de una forma o modo más justificado, como otra manera de ver y sentir la vida, la muerte, los vivos, los difuntos... en un escenario de arte y mitología en el cual sus personajes y dibujos producen unas sensaciones que traspasan 'barreras' de otro tipo de pensamientos.


Los homenajes de grandes figuras y referencias culturales -Frida Kahlo, Jorge Negrete, muralistas, tamales, piñata...-, el modo de sentir, con un asombroso ritmo entre canciones y pistas, diversión y alegría, ganas de llegar al destino... todo ello con fuerza imaginativa y entretenida, personajes que transmiten pasión en instantes dignos de ser más humanos, sobre mundos de muertos, en un sentido de la vida, buscar, encontrar, llegar... Un magnifico film sincero, contundente, directo.