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Crítica: "Los casos de Victoria" y "Alibi.com: agencia de engaños", por Pelayo López

En más de una ocasión, y lo seguiré haciendo, he manifestado públicamente mi devoción por el séptimo arte francés como la cinematografía que más ha logrado seducirme, independientemente del género. En esta ocasión, no se trata de un thriller, un episodio de acción o ciencia-ficción, ni siquiera de un capítulo más del denominado cine de autor, sino de comedia, por lo general, artículo de dificultad mayúscula por lo que entraña su concepción y desarrollo.


Dos ejemplos del vecino territorio vienen a significarse con una sonrisa más pronunciada, aunque cada uno de ellos desde sus propias coordenadas fílmicas. Por un lado, Los casos de Victoria, sofisticada tragicomedia de tono Blake Edwards; por otro, Alibi.com: agencia de engaños, una pseudo Los padres de... Mientras la primera retrata ciertos aspectos del feminismo con un humor atemperado tras una capa de 'socialité', la segunda se presenta bajo el formato de enredo.


Victoria es una abogada penalista, divorciada y en pleno vacío sentimental, que acude a una boda donde se encuentra con un viejo amigo y un antiguo cliente. Al día siguiente, el primero es acusado de intento de asesinato por su compañera y el único testigo de la escena es el perro de la víctima. Ella acepta a regañadientes defender a su amigo mientras que contrata al segundo de asistente personal. Este es solo el comienzo de las complicaciones de su vida. 



Alibi.com es una empresa que crea cualquier tipo de coartada. Los dos socios fundadores y su nuevo empleado preparan estratagemas para cubrir a sus clientes. Sin embargo, el encuentro con una joven que odia a los hombres que mienten va a complicar sus vidas empezando por obligarlos a ocultar la verdadera naturaleza de su negocio. El asunto va más allá cuando conocen a los padres de ella y descubren que el cabeza de familia es también uno de sus clientes.


Si bien en la primera parece evidente que el protagonismo recae en su intérprete femenina, en la segunda, con un reparto mucho más coral, también es el personaje de la actriz principal sobre el que triangula todo el argumento. Virginie Efira, sufridora vecina de Isabelle Huppert en Elle, lidia con todo y con todos para salir a flote de un proceso depresivo. Elodie Fontan lo borda de payasa 'anti' esquemas, al igual que en Dios mío, pero ¿qué te hemos hecho?, tirando de repertorio de muecas. 


Alibi.com: agencia de engaños peca, en sus relaciones sentimentales, de ciertos clichés, por ejemplo de carácter racial, y recursos básicos en las subtramas, como picardías sexuales. Los casos de Victoria gana enteros lejos de los risibles juzgados, en el caos de la rutina diaria y los límites de la vulnerabilidad emocional. La primera ofrece la mirada (más básica) de un director, el también protagonista Philippe Lacheau; la segunda (más consistente), la de una cineasta, Justine Triet.