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Vigalondo desentraña Colossal

Este martes, 20 de Septiembre, Nacho Vigalondo ha presentado en la sección oficial (fuera de concurso) del 64 Festival de San Sebastián, tal y como se puede leer AQUI, su nueva película, "Colossal", una nueva propuesta protagonizada por Anne Hathaway que ya ha sido vendida a Estados Unidos y que aborda, entre otros aspectos, la dialéctica entre pueblo y ciudad o la 'masculinidad tóxica', al mismo tiempo que, además, pega un 'puñetazo' a la comedia romántica.


'Desear que tu película le guste a todo el mundo sería como hacer comida rápida', ha manifestado el cineasta cántabro, quien ha confesado también que aspira con su cine a tener 'proyección en el tiempo' y 'generar discusión'. Con una puesta en escena aparentemente sencilla, la idea de utilizar 'monstruos gigantes' se materializó cuando Vigalondo encontró un 'arco emocional' para el universo que crea y que se presenta desde el punto de vista 'abiertamente femenino'.

El cineasta español ha admitido que, aunque le gustaría contar una 'gran epopeya' acerca de cómo consiguió atraer a este reparto -también están Jason Sudeikis y Austin Stowell, entre otros-, ha matizado que tiene que 'agachar la cabeza' porque ha sido 'escandalosamente fácil'. 'Son inmejorables por la calidad que tienen en pantalla y por lo que sus nombres proyectan', ha señalado Vigalondo, que ya trabajó con Elijah Wood y Sasha Grey en su anterior "Open Windows".

Según él mismo ha reconocido, la presencia de Hathaway le relaja mucho y desde las primeras conversaciones que mantuvieron vio que entendía 'todos los niveles de la película', para los cuales compartieron juntos 'anécdotas de borrachos"', sobre la 'pérdida de control absoluto' y los 'destrozos a pequeña escala' que habían protagonizado. El resultado es el de una persona que 'se come al público' y que, a pesar de empatizar, 'no es un personaje blanco'.

Autor también del guión de la película, el cineasta cabezonense ha admitido que en sus relatos siempre hay aspectos autobiográficos y, en este caso, conecta directamente con uno de sus miedos. 'A veces especulo con la posibilidad de fracasar y de tener que regresar con el rabo entre las piernas', ha confesado. Para esta 'destrucción' de la comedia romántica, Vigalondo recurre a una maldad a control remoto, para desplazar la del daño y evitar el sentimiento de culpa.