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Crítica: "Batman V Superman", por Pelayo López

¡La madre que los parió!. O, más bien, ¡la Martha que los parió!. La nueva revisión conjunta de estos DCs personajes casi acaba convirtiéndolos en hermanastros por parte de madre. Visto lo visto, el principal obstáculo para que "Batman V Superman" resulte un encuentro plausible, más allá de algunos cruces de miradas y un asalto pugilístico, radica en que el epicentro argumental absoluto gira en torno al universo de Clark Kent y Superman, un desequilibrio evidente y una inconsistencia notoria que, posiblemente, pudieran haber sido menores, o incluso haber desaparecido, de no haber ninguneado la mayor complejidad y riqueza transversal del mundo callejero de Bruce Wayne y Batman.


No en vano, esta sentencia queda clara si atendemos a que Zack Snyder se hace cargo de la dirección de esta pseudo-secuela de "El hombre de acero", mientras que Christopher Nolan, maestro de las artes oscuras en torno al resurgir de superhéroes en horas bajas, se limita a esconderse en tareas de producción para no ver este post-it'eado' de su hombre murciélago. Así pues, en este fallido intento por hacer frente a varias líneas argumentales sembradas en la narrativa gráfica, el primero prolonga este mortuorio peregrinaje narrativo, siendo fiel a sí mismo, con una agonía personal de retocada estética digital y ralentizada a cámara lenta retratada.


Después de una primera hora totalmente desaprovechada, hasta que ambos personajes mantienen un primer encuentro cara a cara con sus personalidades sociales, el supuesto dilema moral se decanta en la balanza del metraje hacia el caso metafísico y casi religioso de carácter ultraplanetario, un planteamiento divino y sobre la condición humana que se resume en una serie de pesadillas alucinógenas en el caso de Wayne y en varias alucinaciones sensoriales y perceptivas por parte de Kent. Y eso sin contar con que Metropolis y Gotham conviven, tan lejos y tan cerca, a un lado y otro de la Bahía, a un pasaje de Los Regina.


Incluso para los escépticos, Ben Affleck da la talla como Batman de robotech y podría, además, dar alguna que otra clase en "Hollywoodland" a un Henry Cavill sin caracolillo cuya única expresión, como hombre de acero, depende de si se pone o no sus gafas. Entre tanta testosterona, haciendo frente al coloso final y completando el trío, la caballería 'a todo gas' y el bamboleo musical de la amazona Gal 'Wonder Woman' Gadot, único elemento justificable del pretexto circunstancial de una incursión más presencial de la liga justiciera a la que se le da un fugaz carpetazo. Si hacemos caso a un Jesse 'Lex Luthor' Eisenberg dotado de talento y talante, ¡que alguien se traiga el orinal!.