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Crítica: "Jurassic World", por Jesús Caro

Los dinosaurios han vuelto con energías renovadas, las mismas intenciones de entretener y la dura tarea de convencer a los fans de films anteriores y de satisfacer y enganchar a una nueva audiencia que descubra a estos seres prehistóricos en pantalla grande. El detalle más llamativo, a primera vista, es el título, una reinvención del original, "Jurassic Park", para el nuevo público que visite este parque por primera vez. No en vano, es en sí misma una secuela en toda regla.


Un sentido argumental propio, repite escenario donde transcurre (sobre todo con el primer film de esta saga) y en el elenco de personajes tienen cabida (otra vez) los socorridos niños (lastran en sus primeras apariciones el ritmo narrativo), algo que parece obligado en este tipo de cintas con la consiguiente misión de rescate, trama muy presente tanto en ésta y como en los tres capítulos anteriores.


El director Colin Trevorrow, que también ejerce de guionista, se intenta desmarcar ligeramente del primer film de la franquicia, con el que más puntos en común posee, e introduce detalles tecnológicos agradecidos, gran dominio visual, un toque de auto-crítica y humor de la mano del personaje interpretado por Jake Johnson y, sobre todo, el perfil de su protagonista Chris Pratt (lo mejor de la función).


Su personaje, un ex-militar metido a cuidador de velociraptores en cautividad que marca una relación nunca vista entre ellos y los humanos, imprime tanto humor como seriedad en los momentos precisos. Determinante, además, en en el tramo final de la historia. Destacar, por otro lado, el buen trabajo del villano Vincent D´Onofrio, el desaprovechado Omar Sy y la desafortunada Bryce Dallas Howard, quien regala una de las escenas más bochornosas (su carrera con tacones perseguida por un Tyrannosaurus Rex es sencillamente sonrojante).


Las 'nuevas' apuestas para sorprender al público radican en la aparición del Mosasaurus, un reptil acuático de 15 metros de longitud que es sencillamente espectacular, y, fundamentalmente, en la especie creada para este parque: el Indominus Rex, un villano titánico de manual que pone en jaque a todas las especies aparecidas en pantalla y que sirve, al mismo tiempo, para lanzar una pregunta sobre la que reflexionar ante tanto blockbuster y mega-producción. 


¿Más es siempre mejor?. "Jurassic World" no goza del asombro que despertó el original de Spielberg, ni tampoco perdurará en la memoria del espectador. Solamente será un entretenimiento durante 120 minutos, despertará un cierto déjà vu entre los fans de la saga y resultará un cóctel divertido y emocionante en la mayor parte de su metraje. 'En un mundo de gatos y ratones, siempre hemos sido el gato'.