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Crítica: "Mortadelo y Filemón contra Jimmy El Cachondo", por Jesús Caro

Los conocidísimos personajes creados por Ibáñez dan el salto a la gran pantalla, nuevamente, en una cinta de animación en 3D -después de haber obtenido un notable éxito en 2003 y sufrir por parte de Miguel Bardem una más que discutible y mediocre secuela que no hacía para nada justicia a los agentes de la TIA-, con la intención de trasladar toda la esencia de los tebeos a la gran pantalla. 


Dicha traslación a un formato 'animado' permite captar todos los detalles humorísticos y plásticos que conforman la obra original: la cantidad de chascarrillos y chistes que uno puede encontrar en el entorno en el cual se desarrolla el largometraje es incontable. El aspecto gráfico es sobresaliente y resulta extremadamente cuidado, teniendo en cuenta que es la primera vez que su director, Javier Fesser, afronta una empresa de este tipo. 


Es en la figura de Fesser, un director 'todoterreno' cuya filmografía es del todo menos convencional, donde encontramos el mayor activo de esta propuesta: ingenio y ritmo narrativo, valentía y solvencia técnica, humor de lo más peculiar y efectivo así como una ajustada duración de la historia principal, adornada con incontables gags marca de la casa tanto a nivel visual como sonoros. 


Como si de un film de suspense se tratase, aquí lo mejor es no desvelar detalles de la misma ya que los golpes humorísticos, sobre todo los que se lleva Filemón, son una gran sorpresa para el espectador, especialmente la parodia que se hace de un popularísimo programa televisivo.


Destacar con nota la interpretación y doblaje de sus protagonistas (aunque todo el reparto está magnifico): Karra Elejalde con un dominio de la comedia prodigioso como Mortadelo, Janfri Topera como un desastroso aunque entrañable Filemón (la debilidad que siente Fesser por este personaje es evidente) y, sobre todo, Emilio Gavira como Rompetechos, el autentico roba-planos de la función.


Los únicos puntos desfavorables que se le pueden achacar al film de Fesser son, quizás, un mayor aprovechamiento del talento que tiene Mortadelo a la hora de disfrazarse (sabe a poco) y una mayor duración de la misma que deja al espectador con ganas de más.