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Crítica: "Emboscada", por Javier Collantes

Comenzar una aventura en el 'mundo' del cortometraje, ya de por sí un espacio audiovisual-artístico arriesgado en su contexto y resultado final -pero lleno de intensidades totalmente fílmicas-, le corresponde ahora a Pelayo López, quien nos ofrece en su estreno, en su primera experiencia cortometrajista, una historia rural, peculiar, entre sueño, pesadilla o realidad y, sobre manera, a contracorriente del lenguaje del cortometraje al uso. 


"Emboscada" nos presenta una historia aparentemente vista alguna vez, pero con otros conceptos en su desarrollo narrativo que hacen de sus tonos una experiencia nueva, renovadora, con una puesta en escena sencilla, eficaz en el mejor sentido de la palabra, sobre un guión elaborado, entre mezclas del cine clásico, el thriller-suspense (cuyas reminiscencias, salvando las lógicas distancias, recuerdan a "Twin Peaks", de David Lynch, y también a series de televisión con mucho poder en sus imágenes)... y, todo ello, sobre una fotografía quemada, saturada, combinándose en cada secuencia rigor cinematográfico a modo de experiencia, homenaje, experimento, versión original, esencia del cine mudo, sus rótulos, viñetas de cómic...

Sí se trata de un film que necesita entrar en él, no lo entrega de forma facilona, y he aquí uno de sus méritos. No es perfecto, pero dispone de muy buenas maneras en muchos sentidos estrictamente cinematográficos, combinando estados en su trazo de imágenes, planos, argumento... una mezcla de muchas cuestiones para quedarse, finalmente, con la síntesis, el análisis, la exposición, la mirada... "Emboscada" es un retazo con estilo, mezclas de planos y secuencias, banda sonora ajustada a las emociones, construido a modo de puzzle para averiguar su contenido, sus pasos, con el objetivo de que el espectador se implique de forma inconsciente.


De otra forma, este cortometraje nos lleva a una chica, una desaparición, un asesinato... con  un elemento sorpresa que se acerca a un McGuffin, encajando en su propio argumento y combinando el pasado, el presente y el futuro en un maremágnum emocional, un interesante viaje de cavidades en muchas direcciones, nada pretencioso y con  mucha amplitud. Un primer trabajo notable, una 'emboscada' hipnótica.