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"Le has fallado a esta ciudad, Arrow", por Beatriz García

"Arrow", la adaptación televisiva de las andanzas del personaje de DC Comics 'Flecha Verde', merece ser vista porque cumple lo que promete: ¡entretiene!. Y eso no es poco en un género difícil de adaptar al formato televisivo. Si te gustan las intrigantes aventuras de un superhombre... ¡es tu serie!. Si te gustan los musculitos... ¡también!. "Arrow" es una serie con estructura procedimental: en cada capítulo se conoce una trama individual, pero siempre siguiendo el hilo conductor de una gran intriga, es decir, las aventuras de 'Arrow', álter ego de Oliver Queen y una especie de Robin Hood contemporáneo.


Aunque partimos de un material estándar que, a priori, no ofrece nada nuevo, los giros del guión son tan sorprendentes que consiguen mantener viva la curiosidad. ¿Su premisa?. Un joven díscolo de clase alta al que el horror abre los ojos, llevándole a convertirse en un superhombre dispuesto a iniciar una particular cruzada para conseguir Justicia. Esto nos lleva a cuestionarnos la eterna duda: ¿justicia o vendetta?. En este sentido, por la serie se pasearán diferentes personajes que defenderán distintos puntos de vista.

Buscar referencias a "Perdidos" en "Arrow" (algunas explícitas, otras más veladas) se convirtió para mí en un juego: una serie repleta de flashbacks; una isla 'mágica' llamada Purgatorio en la que nada es lo que parece, llena de trampas engañosas, donde salen a la superficie todas tus debilidades, habitada además por gente hostil; una lista con nombres por entonces desconocidos para nosotros; símbolos misteriosos que tardamos tiempo en descifrar; un personaje que regresa a la ciudad pero debe guardar en secreto las particularidades de la isla, de la que nadie parece poder escapar; una iniciativa que nos van descubriendo con cuentagotas; una guerra que se avecina; el dilema sempiterno de ciencia vs. ética, con un doctor que investiga y experimenta para salvar la raza humana; y el gran acierto con finales efectivos que te dejan con muchas preguntas y aún más ganas de encontrar respuestas.


¡Pero no solo de "Perdidos" bebe "Arrow"!. En nuestro héroe también podemos encontrar similitudes con el "Batman" de Christopher Nolan: un protagonista atractivo, multimillonario y sin superpoderes, que decide dedicar su vida a combatir el crimen en su ciudad, en tiempos realistamente oscuros. A veces, incluso, da la sensación de ser un tipo violento que decide encauzar esa parte de su yo minimizando daños, liberando adrenalina solo con personas cuyo comportamiento sea moralmente cuestionable. Algo así como "Dexter", salvando las distancias.

La primera temporada nos presenta a un personaje aún algo distorsionado por los años pasados en la isla. Cree saber lo que debe hacer... ¡pero no cómo, ni qué consecuencias traerá!. El sólo trata de honrar la memoria de su padre enmendando los errores que éste cometió, al precio que sea. Nunca fui yo muy de héroes. La idea me resulta algo hipócrita. Pero "Arrow" tiene un lado oscuro tan manifiesto que impide que se le considere como un héroe al uso. Tras un desarrollo bastante interesante en el que descubrimos la identidad del villano de la serie (uno de los antihéroes, no el único) y, una vez puestas las cartas sobre la mesa, los guionistas consiguen resolver el panorama de manera asombrosamente aceptable.


En la segunda temporada (actualmente en emisión) asistimos a la transformación del personaje protagonista. Oliver cambia sus motivaciones y también su 'modus operandi'. Se nos muestra cada vez más como un ser atormentado, traumatizado por un pasado que a veces resulta difícil dejar atrás. Sólo espero que no destruyan su esencia ni endulcen demasiado un personaje sombrío por definición. El argumento, además, da un giro interesante con la reaparición de algunos personajes que creíamos olvidados, lo que hace de la serie un producto aún más adictivo. Otro gran acierto de la segunda temporada es dar una importancia renovada a los flashbacks, que nos llevan a los extraños sucesos acaecidos en la isla y, de manera colateral, a entender por qué el Oliver presente es como es.

El punto flojo de la serie (obviando interpretaciones como la de Katie Cassidy...) es la forma en que se plasman las relaciones afectivas entre los jóvenes de Starling City. Entiendo que no podemos quedarnos de brazos cruzados teniendo a un Stephen Amell receptivo, ¡claro!, pero ¿podría existir un trío amoroso más manido, tópico y con menos chispa que el formado por Laurel, Tommy y Oliver?. ¿Dónde quedó la química?. ¿¿Dónde la pasión??. Los personajes son planos, estereotipados, es difícil empatizar con ellos porque tienen carisma cero. Sin embargo, lejos de la tortuosa vida sentimental de nuestro héroe, encontramos una amplia red de relaciones interpersonales que consiguen acotar la historia llegando a producir picos de gran tensión.


Hay que ver "Arrow" como lo que es: una serie estimulante que cuenta las aventuras de un justiciero. Irresistiblemente entretenida en su banalidad. ¿Realista?. ¿¿Para qué??. No lo pienses, déjate atrapar. Y no lo olvides: ¡nunca le falles a tu ciudad!.