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Crítica: "La vida era eso", por Paco España

Tras una brillante trayectoria como cortometrajista, destacando Mañana no es otro día -interpretado por Daniel Grao, protagonista de la estupenda serie de Televisión Española HIT, y por nuestra actriz campurriana mas universal, Ruth Díaz-, llega el debut en el largometraje de David Martín de los Santos y lo ha hecho de manera brillante, firmando una de las películas más interesantes de la temporada en la que los diálogos no son predominantes porque la historia se cuenta con los ojos de María, una magnífica Petra Martínez (La soledad y responsable de uno de los papeles de aquella serie de TVE que durante el confinamiento nos sacaba una sonrisa y que se titulaba Diarios de cuarentena) que se ha encontrado con uno de los papeles más importantes de su ya dilatada carrera y con el que tiene muchas posibilidades de ganar el Goya a la Mejor Interpretación Femenina con todos los merecimientos.


Aunque también es necesario destacar la interpretación de Anna Castillo (Mediterráneo), una actriz de la que no se diferencia demasiado el tono de sus variados trabajos pero en todos ellos lo hace bien, y también al gran Ramón Barea (Negociador) que, de igual manera, sólo con su mirada nos transmite la atribulada desorientación que siente cada vez que mira a María, la mujer con la que ha compartido toda una vida, para darse cuenta que no la conoce. La película comienza cuando María, una emigrante española en Bélgica de edad avanzada, sufre un infarto y ella misma llama a una ambulancia.


En el hospital comparte habitación con Verónica, una joven, al principio molesta, que resulta también española y padece una dolencia cardíaca. Poco a poco, cada una de ellas va entrando en la vida de la otra, lo que desencadena un viaje de María por el sur de España en busca de aquello que nunca había dado por perdido y, sin embargo, siempre había añorado, que se llama vida. La vida era eso es una película pausada, pero no es lenta, en la que las situaciones y los personajes que se van asomando a la historia se muestran al espectador siguiendo un ritmo preciso, que hace que con pocos elementos lleguemos a conocerlos de manera profunda, una habilidad y virtud de su director, que también es responsable del guion. Una película que pone de manifiesto, una vez más, que la idea que puede haber sobre la mala calidad del cine español, solamente es una falacia.