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Crítica: "Maixabel", por Paco España

Blanca Portillo y Luis Tosar interpretan a Maixabel Lasa, viuda de Juan María Jáuregui -político vasco del PSOE asesinado por ETA en 2000-. y a Ibon Etxezarreta, alias 'Poxtolo', uno de los tres asesinos de éste en el frontón de Tolosa, respectivamente. Su trabajo es extraordinario, al igual que el del actor vasco Urko Olazábal, que interpreta a Luis María Carrasco, alias 'Luze', otro de los asesinos y que, junto a Etxezarreta, se entrevistaron con Maixabel en 2013 y 2014. Los valores cinematográficos de esta película de Icíar Bollaín, que los tiene y muchos, quedan trascendidos por la potencia del mensaje que encierra y que hace preguntarse a cada espectador por las motivaciones que pueden llevar a una víctima a entrevistarse con las personas que acabaron con la vida de su marido, de manera cobarde y cruel, y como, si de un tsunami se tratara, se llevaron por delante toda su forma de vivir a partir de aquel fatídico instante.


Es más sencillo entender los motivos del asesino para entrevistarse con sus víctimas, ya que la soledad de la celda un día tras otro, un mes tras otro, un año tras otro, puede forzar la recapacitación y el cambio de planteamientos hasta posiciones opuestas a las iniciales. Es muy difícil saber lo que haría cualquier persona en el caso de Maixabel Lasa, hay que estar en su piel para saber lo que cada uno haría, pero esta mujer, cuya fortaleza y generosidad está fuera de toda duda, buscaba entender y buscar claves que le ayudaran a reencontrar la parte de su vida que había desaparecido cuando recibió aquella llamada teléfono que la informaba de que Juanmari estaba en el hospital tras el atentado y, a juzgar por la recreación de Blanca Portillo, lo ha conseguido. Luis Tosar, en su cuarta colaboración con la directora tras Flores de otro mundo, Te doy mis ojos y También la lluvia, y Blanca Portillo, además de Urko Olazábal, en su primera colaboración, realizan una interpretación templada, contenida, a veces hosca, con una poderosa intensidad interior que apenas dejan salir fuera, lo que les hace poseedores de una gran credibilidad y generan un enorme caudal de emociones que llegan a la 'patata' de cualquier espectador mínimamente empático con los personajes que ve en la pantalla.


Por eso Maixabel habla de comportamientos y actitudes humanas en situaciones extraordinarias, algo que yo siempre busco cuando acudo a una sala de cine, por eso es mucho más que una simple película, ya que la intensidad de los pensamientos y las emociones que genera puede hacer de su visionado algo muy difícil de olvidar. Como complemento ilustrador de esta película, resulta muy aconsejable ver la serie documental, disponible en Movistar+, ETA, el final del silencio, dirigida por Jon Sistiaga y Alfonso Cortés-Cavanillas en 2019, especialmente el primer capítulo, Zuibiak (Puentes), con la desgarradora conversación entre Maixabel y Etxezarreta comiendo en la mesa de en una sociedad gastronómica, típicamente vasca, con la comida preparada por la viuda de Jáuregui, con unas conversaciones estremecedoramente normales.