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Crítica: "Wrong turn. Sendero al infierno", por Javier Collantes

En una continuación, semana tras semana, respecto a los estrenos sobre una línea continúa, el cine, dentro de sus caminos comerciales, se sobrealimenta de films trazados en una primera parte de explotación de temática y personajes, conglomerado que define las sagas en una variación controlada para el espectador que espera con ganas una nueva 'aventura'. Este nuevo título, Wrong turn. Sendero al infierno, es un nuevo reboot de la saga/franquicia de Alan B. McElroy que, dos décadas después y escrito por el propio creador, vuelve de la mano de la dirección de Mike P. Nelson. Tras un comienzo vibrante con la excelente propuesta de terror-gore Km 666, ahora nos llega una séptima entrega de este universo de espectáculo de clase B tan auténtico como intenso en su propuesta visual.


En esta ocasión, el argumento nos traslada a un grupo de amigos que, caminando por el sendero de los Apalaches en Estados Unidos, caen en una trampa y se enfrentan a los peligros de una comunidad ancestral llamada La Fundación, una tribu actualizada con ancestros de haber vivido durante cientos de años en esas montañas y que se dedican a la caza humana, conservando unas costumbres basadas en unas leyes distintas a la sociedad actual. Sobre esta premisa muy típica, esta coproducción entre Alemania y Estados Unidos apenas cuenta con una dirección plana, una fotografía adecuada al entorno en el que se desarrolla la acción, una banda sonora muy floja... para terminar resultando, en su conjunto, un slasher de cuarta división.


Su aspecto más destacado es la presencia e interpretación de la actriz y modelo española Charlotte Vega. El resto del reparto insalvable en sus registros, algunos resultando ridículos por momentos. Completa de lenguaje soez y 'tacos', su inmersión es cómica y está a años luz fílmicos de Deliverance o Las colinas tienen ojos. Película de caníbales de bajo perfil, su final resulta el aspecto más destacado. Contando con unas máscaras de escasa categoría, sus personajes pululan sin ton ni son en una melodía sin acordes. Wrong turn. Sendero al infierno es una película sin profundidad y muy endeble en sus campos de visión, que no se percibe por ningún lado, clase de película sin letra en el abecedario cinematográfico, un horror sin miedo en ninguna faceta, casquería barata.