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Crítica: "Cartas mojadas", por Paco España

Entre los cuatro largos documentales nominados a los premios Goya de este año se encuentra Cartas mojadas, dirigido por la documentalista Paula Palacios y producido, entre otros, por Isabel Coixet, y con serias posibilidad de ganar el ansiado galardón. Nos muestra una de las realidades más inhumanas con la que nos toca vivir en este siglo: los emigrantes que cruzan el Mediterráneo, en muchos casos en embarcaciones precarias, causando la muerte de miles de personas que han encontrado en este mar su féretro. En su visionado somos testigos del enorme drama humanitario que esta situación supone.


Somos testigos de las condiciones en las que los emigrantes viajan en los cayucos hacinados, acabando muchos de ellos naufragando, vemos que, gracias al barco de ayuda humanitaria Open Arms, son rescatadas más de quinientas personas, hacinándose en una nave de pequeño tamaño, intentando sobrevivir hasta llegar a un puerto europeo que les permita desembarcar y ésta es la situación óptima para estos emigrantes, ya que han logrado no naufragar en el mar y ser rescatados por un barco que puede asegurarles sus derechos fundamentales, como la propia vida, porque la cosa puede ser mucho peor si les rescata del mar un barco del ejército libio, en el que también ha entrado la cámara, en cuyo caso su vida no vale nada y hasta menos que nada.


Como es fácil imaginar, las trágicas situaciones de las que somos testigos tienen una fuerza descomunal que no necesita los subrayados que hace el documental, unas cartas escritas y naipes digitales flotando en el mar, una voces en off de una mujer y un niño que, pretendidamente, nos hablan desde el fondo de un mar en el que reposan sus restos, víctimas de un viaje inacabado, o unas inserciones musicales superfluas. Estos innecesarios subrayados me hacen pensar que los creadores pueden estar usando estas duras imágenes en la búsqueda de reconocimiento artístico en los diferentes festivales y certámenes a los que se presenten, algo tan legítimo como inmoral.