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Crítica: "Si yo fuera rico", por Paco España

Estaba previsto que estas líneas fueran ocupadas por la reseña del estreno de la película Madre, de Rodrigo Sorogoyen, pero por los caprichos de la distribución, una vez más, una película muy promocionada y anunciada no llega a las salas de cine de Santander y sí lo hacen comedias descerebradas y simplonas como la que nos ocupa. Cuando Alvaro Fernández Armero, director y guionista madrileño, ganó en 1993 el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción por el exitoso El columpio, interpretado por Ariadna Gil y Coque Malla, comenzó una dilatada carrera de productos de efímero recuerdo.


En su haber se cuentan títulos como Todo es mentira, Nada en la nevera, El arte de morir, Salir pitando o Las ovejas no pierden el tren. La mejor virtud es haberla olvidado cuando enciendes el teléfono que, por supuesto, has tenido apagado durante la proyección. También figura como suya la estupenda serie de televisión Vergüenza, protagonizada por Javier Gutiérrez, aunque está codirigida con Juan Cavestany y no es posible conocer el porcentaje real de responsabilidad sobre el producto de cada uno de los dos directores.


La premisa es básica: un joven, no demasiado dotado intelectualmente y en trámites de divorcio, es agraciado con un enorme premio en la lotería y decide ocultarlo para que su cónyuge, en régimen de gananciales, no se lleve la mitad del premio. A partir de este momento entran en la película todos los clichés y situaciones mil veces vistas en este tipo de comedias de enredo. Si yo fuera rico va alternando secuencias de poca gracia con otras que producen mucho rubor, como la de la cena familiar o las del surf, en la que se permite incluir acordes de la famosa canción Si yo fuera rico de la magnífica película musical El violinista en el tejado, dirigida por Norman Jewison en 1971, lo que, básicamente, me parece una falta de respeto hacia esta última.


En el reparto trabajan intérpretes de calidad pero que, en esta ocasión, no tienen posibilidad de demostrarlo. Tales son los casos de Alexandra Jiménez (Las distancias), Alex García (Kamikaze), Adrian Lastra (Litus), Diego Martín (Mataharis) o el estupendo actor Gorka Lasaosa (El caso), que tiene un papel de contenido inexistente y no se si está en el reparto por amistad o por compromiso. Además aparecen Isabel Ordaz, Antonio Resines, Paula Echevarria y Jordi Sánchez, sacando a este último, por enésima vez, partido al mismo personaje de La que se avecina (¡menos mal que pudimos comprobar que en Formentera Lady y En la ciudad tiene otros registros diferentes de mucha calidad!).


Ya me daba mala espina ver al torero Oscar Higares en un pequeño papel en la película... y lo peor de todo es que no desentona en el conjunto. Los años en la profesión de Álvaro Fernández Armero hacen que la película se mantenga en unos niveles aceptables para espectadores que busquen el chiste fácil, aunque sea sin gracia, pero es una pena que tras 26 años nos proponga un producto de este nivel.