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Crítica: "Quien a hierro mata", por Paco España

Interesante película que conjuga con acierto la acción del thriller con la reflexión sobre el significado del rencor y la venganza. Paco Plaza ya mostró su pericia con las películas de género al realizar su anterior trabajo, Verónica, en este caso de suspense y terror. El reconocimiento general le llegó en 2007, cuando estrenó, junto a Jaume Balagueró, la primera entrega de la valorada saga REC, en la que los Zombies y La niña de Medeiros ponían de los nervios a los vecinos de un inmueble en el Paseo de Gracia de Barcelona. A esta le siguieron sus correspondientes secuelas, por el buen rendimiento en taquilla de la primera, aunque ninguna de ellas se encuentra desprovista de un cierto toque de originalidad.


La acción de Quien a hierro mata se sitúa en las Rias Baixas, cerca de Cambados, lugar donde el contrabando de tabaco pasó a ser de otras sustancias que acabaron con el futuro de un gran número de jóvenes en los años 80, situación que ya pudimos ver recreada en ficciones como Heroína (2005), de Ángeles González-Sinde, o, más recientemente, en la exitosa serie Fariña, producida por Atresmedia y Bambú. Esta época histórica resulta clave en la película, ya que va a ser en ella en la la que va a contener el germen del rencor que desencadenará la venganza en la actualidad.


Interpretada por una mayoría de profesionales gallegos, Quien a hierro mata está protagonizada por el ganador de tres premios Goya Luis Tosar, actor que en cada uno de sus trabajos ofrece calidad aunque, en este caso y aún siendo bueno, no se podría considerar entre los mejores de su carrera; María Vázquez, que interpreta a la pareja del protagonista, ejerciendo un contrapunto de mucho valor en un papel que resulta clave en la trama; y Xan Cejudo, desconocido mayoritariamente pero no así en Galicia, donde desarrolló múltiples tareas audiovisuales, incluidos largos, cortometrajes, teatro y televisión, y que falleció en septiembre de 2018, nada más terminar la película, al cual va dedicada. El actor hace un gran trabajo para recrear los últimos meses, debido a una enfermedad degenerativa, de un narcotraficante de apellido Padín, curiosamente muy similar al apellido Charlín, pero este en el ámbito de la realidad, no de la ficción.


También resulta llamativo el trabajo del actor catalán Enric Auquer, que interpreta con acierto un personaje gallego que parece salido directamente de la película Gomorra, de Matteo Garrone. La película plantea abiertamente el dilema del rencor y la venganza y como estos dos hirientes sentimientos producen más sufrimiento en el que los proyecta que en el destinatario y como van creando, en la persona para la que son un 'life motiv', un desgarro vital muy próximo al 'death motiv' para ella misma y su entorno. Mensaje moral de interés dentro de una película de acción con buen desarrollo técnico y meritorios trabajos de interpretación, ¿qué mas se puede pedir?