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Crítica: “It. Capítulo 2”, por Javier Collantes

El sentido del terror se encuentra en las novelas y adaptaciones al cine del autor Stephen King, narrativas que nos conducen a una aventura más allá de la propia apariencia del género en torno al miedo, las posesiones, los fantasmas... Con un estilo demoledor, el fondo psicológico se proyecta con las reacciones exteriores de sus personajes.


Basada en la novela de 1986 que en 1990 se convirtió en una miniserie de dos partes, editada en VHS con un gran éxito en los videoclubs, It arrasó en las salas de cine en 2017 con una nueva versión de terror sin paliativos, dirigida por Andy Muschietti, que conmocionó al público y entusiasmó a los amantes de este cine.


It. Capítulo 2 narra que han pasado 27 años desde que el Club de Perdedores se enfrentara al macabro payaso Pennywise. Años después, en el mismo pueblo del estado de Maine, tendrán que volver a verse las caras con el despiadado personaje de sus pesadillas y luchar contra los traumas de su infancia en el pasado.


La película es tremenda, con un arranque extremo: agresiones de género y suicidios… una espiral dura e impactante de ritmo sin descanso durante dos horas y media. A pesar de ciertas reiteraciones payasas, y en su distinción de la primera, It. Capítulo 2 resulta equilibrada, con una gran banda sonora, una puesta en escena notable, fotografía muy digna...


It. Capítulo 2 presenta guiños a El resplandor, Carrie y Cuenta conmigo para hablar de los perdedores y la amistad, el pasado y el intento de olvidar, la lucha contra el ‘miedo’ y la superación... en un ajustado texto que traslada el terror hacía otros derroteros, humanista, con un reparto excelente, destacando James McAvoy y Jessica Chastain.


Secuencias con cierto humor, incluso referencia a la creatividad del propio King, sueltan los globos rojos de ‘Eso’, un camino de liberación personal en cada diálogo. It. Capítulo 2 es un magnífico film, entretenido, cuyos giros son tocados por un estilo especial. Los monstruos de la existencia humana no son para siempre... nada es para siempre...