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Crítica: "Un amor imposible", por Javier Collantes

Dentro del melodrama existen, de manera intrínseca, condiciones realistas e intensas cuyos tonos el séptimo arte ha sabido sintetizar para proyectar al espectador con su propio lenguaje, historias directas sobre las vidas de los personajes, luchas internas, prejuicios y abandonos en los ámbitos del colectivo menos comprensivo y compasivo con las situaciones de los congéneres, una carencia de sensibilidad que se convierte en seña de identidad de una sociedad anclada  en la destrucción de los demás, una falta de comprensión sin saber que la vida te da y te quita, una regla universal en la condición humana y arma arrojadiza de ida y vuelta.


Más allá de este preámbulo de vida y cine -sin caer en petulancias ni verdades absolutas y sabiendo que es el vampiro cinematográfico quien nos conduce a ver y pensar-, y con el sentimiento romántico como referente desde su propio título, Un amor imposible, dirigido por Catherine Corsini, es un relato fílmico cuyas resonancias descansan en el cine clásico melodramático, pero con los puntos de una narración más combativa y sin olvidar, curiosamente, las raíces del cine norteamericano aunque se trate de un film francés.


Así, bajo la atenta mirada sobre la vida, cierto romanticismo y una sombría puesta en escena entre el abandono, el rechazo y la tristeza, Un amor imposible, de forma desigual, se contempla desde una perspectiva psicológica de sus personajes. A finales de los años 50, en una ciudad francesa, una sencilla oficinista conoce a un interesante joven, de familia burguesa y adinerada, culto y seductor, manteniendo ambos una relación sentimental breve y apasionante de la que nacerá una niña en paralelo a la negativa del matrimonio por parte de él ante el condicionante de la clase social.


Sobre este argumento, muchas veces visto en el cine, Un amor imposible retrata, con un ritmo irregular y un exceso de metraje, las vidas de sus personajes a lo largo de los años, radicando el mayor acierto en los momentos en los que se centra en la relación madre e hija. Al margen del magnífico diseño de producción, la crónica sentimental y la violencia de género son expuestos de manera certera, Virginie Efira dota a su personaje de una fuerza sobresaliente... Aunque no descubre nada nuevo bajo el suelo melodramático y desconecta por momentos, con sus fisuras y sellos, Un amor imposible toma el pulso emocional a cierta disección social.