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Crítica: "Un atardecer en la Toscana", por Javier Collantes

Sin lugar a dudas, en la vida real existen lugares emblemáticos. También en el cine, la presunta ficción que ambienta historias pasadas y presentes en localizaciones llenas de evocaciones, bellezas paisajísticas como la región italiana de Toscana, naturalidad majestuosa en su prisma localista que muestra su verdadera identidad dentro y fuera de campo.


En esta ocasión, en este marco, el director Jacek Borcuch plantea un contexto de reflexión sobre la migración en Europa, una radiografía de la vida y la familia en un conmovedor y elegante relato que se construye sin falsos sentimentalismos, una película equilibrada que no juzga sino muestra otras realidades continentales concisas y sin estridencias.


Con una dirección notable, su puesta en escena, ayudada por la propia condición del lugar y el más sobresaliente ángulo de cámara, se estructura en torno a la simetría del plano, con casi ningún vértice fuera de tono, un deleite fílmico que combina ambientes territoriales y diálogos intelectuales sin forzar, todo ello respaldado por una banda sonora que mezcla una excelente selección de canciones y una partitura musical que recuerda al gran Nino Rota.


Premio a la Mejor Actriz en Sundance, Krystyna Janda realiza un asombroso trabajo interpretativo sin apenas notarse, magnífica en cada presencia. Maria Linde, Premio Nobel en poesía, es una mujer de espíritu libre que vive en la agradable Toscana junto a su familia, lugar donde mantiene una relación sentimental con un joven egipcio.


Cuando se produce un acto terrorista en Italia, el hecho rompe los cimientos de la vida de ambos. Un discurso de Maria, durante un premio local, quebrará la estabilidad de su vida en un tremendo caos personal y social. Con un argumento tan  intenso, Un atardecer en la Toscana dibuja un cuadro sobre los miedos europeos a la migración, los nacionalismos...


Sobre el devenir de quién desea dejar su país por los conflictos bélicos y la exterminación, Un atardecer en la Toscana, mosaico denso complejo en soluciones y respuestas, es cine necesario de categoría, sencillo y directo, memorable en algunos aspectos con la tranquilidad de ciertos instantes y la convulsión de otros... Con Volterra como fondo.