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Crítica: "La espía roja", por Javier Collantes

A través de múltiples visiones sobre el espionaje en cuestión, el denominado género, cinematográfico o literario, ha repartido, tanto al espectador como al lector, mucho juego y acción. En torno a esta materia, el séptimo arte se ha alimentado de infinidad de títulos repletos de suspense y aventura, emociones varias que, con mucho acierto, ha desarrollado en su propuesta comercial como también con apuntes de calidad.


Dirigida por el británico Trevor Nunn y basada en la novela Red Joan, de Jennie Rooney, La espía roja es un nuevo ejemplo de cine basado en novela basada en hechos reales, un recorrido literario fílmico para encuadrar una ficción que, en este caso, nos relata la vida de Melita Norwood, considerada la espía británica más trascendental del KGB, una agente doble que fue detenida y acusada de entregar secretos nucleares británicos a la Unión Soviética.


Entre las primeras notas de la Guerra Fría, 1938, y el año 2000, la llamada 'abuela espía', una mujer con conciencia pacifista y su convicción para salvar al mundo de la destrucción nuclear, se debate entre dilemas propios de la moral y en base al concepto de traición, una exposición narrativa a través de una sucesión de flashbacks en un montaje paralelo cuyos saltos temporales constituyen la estructura de este melodrama academicista.


Desde un convencionalismo político únicamente superficial, La espía roja logra transmitir más que una simple corrección, un acierto gratificante desde la dirección que parte de una notable adaptación, con ciertas concesiones, para resolver un entramado guión, un texto defendido de manera excelente por las interpretaciones de todo el reparto, en especial la sobresaliente Judi Dench, que, una vez más, cautiva con su saber hacer tanto a la cámara como al espectador.


Apoyada por una gran composición musical perfectamente ensamblada en la doble vía del relato, La espía roja es un notable film trepidante, de ritmo aparentemente sosegado, que explica una época determinada, un mundo convulso con un pie del lado del idealismo y otro en el de las traiciones, una película que, en la llamada Guerra Fría, entrega una muy meritoria historia de sentimientos con latir y pulso en consonancia.