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Crítica: "El regreso de Ben", por Javier Collantes

Las configuraciones que se realizan en los títulos de corte real o dramático con pedazos de historias sobre la vida misma, en situaciones lastradas por el 'mundo' de las drogas, han sido un referente sobre cómo superar el problema con ayuda de especialistas y el apoyo familiar. Así, de un modo directo, el cine presenta otros espacios dignos de revisar desde otros puntos de vista.


El film que nos ocupa, con la dirección de Peter Hedges, trata estos temas y ofrece un relato con la apariencia de un telefilm de tarde, pero su puesta en escena y su resultado quedan lejos de las intenciones del lenguaje fílmico de pantalla pequeña. Con un buen pulso, su director nos narra la historia de un adolescente problemático que vuelve a casa por unas horas en la víspera de Navidad.


Al llegar a su hogar, su madre le recibe con una gran alegría, pero con la incertidumbre de si habrá abandonado el enganche de las drogas después de una temporada en un centro de desintoxicación o si volverá al mismo lugar para limpiarse definitivamente. Por el momento, a modo de madre coraje para ayudar y controlar a su hijo, esas horas serán la respuesta a dicha pregunta.


El tratado cinematográfico se constituye en un drama sobre la adicción: una madre, un hijo, un padre adoptivo, sus hermanos.... una intensidad conducida con naturalidad, sin falsos recursos, simplemente exponiendo una realidad tan devastadora y profunda cuyas secuencias son el paso de un film compacto, sin recovecos, directo y emocionante, sin recargar mensajes.


El peso específico de la película recae en una extraordinaria interpretación de la siempre excelente Julia Roberts, que, en cada gesto, mirada y palabra, suelta la gran sapiencia de una actriz que consigue dotar a su personaje de tanta veracidad que muestra la credibilidad en cada secuencia, digno de análisis en el registro interpretativo, un trabajo de madre inmenso.


Acompaña a esta madre siempre dispuesta un hijo con problemas de drogadicción, el propio hijo del director, Lucas Hedges, también brillante, sin caer en el falso sentimentalismo. Película de calidad, ajustada y modesta, los parámetros de esta propuesta marcan distancias respecto a los relatos habituales y típicos de este tipo que podrían caer en la desidia sin aportar nada.


El regreso de Ben es un ejercicio sin apenas fisuras que permanece después de su visionado pues destila buen cine, dirección, intérpretes, fotografía, un score pegado en el momento necesario en sus secuencias, y todo ello para el tratado de una temática dura, sin recados artificiosos. Una propuesta sin trampa, sin condiciones, con entrega y grandes verdades que merece ser visto.