script

CONSIGUE AQUI TUS ENTRADAS SIN COLAS...

Crítica: "El mejor verano de mi vida", por Paco España

El mejor verano de mi vida no es una gran película, ni siquiera es una buena película, carece de originalidad, el guión es bastante flojo, las interpretaciones no son brillantes y, sin embargo, es difícil salir de su visionado sin una sonrisa en la cara.


En primer lugar, no engaña al espectador en ningún momento, lo que te ofrece es lo que te da, cuenta con una serie de actores y actrices (Toni Acosta, Maggie Civantos, Isabel Ordaz, Jordi Sánchez, Antonio Dechent) que soportan sin demasiado esfuerzo la endeble carga dramática de la película, compuesta por pequeñas pinceladas sobre temas tan dispares como los problemas de pareja, relaciones paterno-filiales, traumas de la niñez, globalización productiva y las luchas laborales.


Pero la película se guarda un as en la manga, conocido desde el principio, que es el protagonismo permanente y absoluto del cómico Leonardo González, más conocido por Leo Harlem, nombre que adoptó por un conocido bar de copas de la capital vallisoletana en el que trabajó. Solamente su forma de entender la comedia y su naturalidad llevan al espectador a su terreno, proporcionando varios momentos de gran hilaridad.


Hasta el momento nunca hemos visto a Leo Harlem actuando, siempre aparece haciendo de si mismo, tiene tanto carisma cómico que no necesita trabajo interpretativo para lograr el magnetismo con el espectador, algo que queda de manifiesto al comprobar la dificultad para conseguir localidades y los precios que éstas tienen para sus espectáculos en directo.


El director, Dani de la Orden, realizó con anterioridad la mediocre El pregón, con Andreu Buenafuente y Berto Romero -que también tiene en ésta un pequeño papel-, y la más acertada Barcelona, noche de verano, además del interesante cortometraje El nadador. El mejor verano de mi vida es una película familiar que funciona para ser vista en grupo y que es un buen pretexto para pasar una tarde lejos del calor en la sala climatizada o a resguardo de las fuertes tormentas que nos amenazan este verano.