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Crítica: "Operación Concha", por Paco España

Responsable de películas como Eres mi héroe, La gran vida o El corazón de la tierra, el director Antonio Cuadri se alía con el guionista y también realizador Patxo Telleria (Bypass) para perpretar Operación Concha, una película que se desarrolla durante la anterior edición del festival de cine donostiarra y que gira en torno a un grupo de buscavidas del cine que quieren hacer el timo de su vida, utilizando el asombroso parecido entre un famoso actor cubano y un delincuente andaluz de baja estofa que trabaja en un local de striptease regentado por un mafioso ruso.


Con intérpretes de postín como Jordi Mollá -en un doble papel-, Karra Elejalde, Unax Ugalde, Bárbara Goenaga o Ramón Aguirre, esta historia, absolutamente previsible, parece concebida con el único objetivo de ser estrenada en el propio certamen, algo que produce cierta incredulidad ya que una cosa es que se desarrolle en San Sebastián, ciudad que protagoniza esta película -aunque no vaya más allá de los consabidos planos aéreos- y siempre de gran belleza, y otra que el festival se preste a estrenar un título de tan ínfima calidad.


Es como si alguien, en la pasada edición, hubiera dicho '¿y si hacemos una película que tenga lugar en el festival?', '¿y con qué argumento?', 'bueno, ya veremos'... y así se hubiera llegado a este momento del estreno. La película intenta construir una red de relaciones personales que justifiquen las acciones que vemos en la pantalla con una serie de personajes desvergonzados, pero todos de muy buen corazón, herederos directos de la idiosincrasia de El lazarillo de Tormes o el Sancho Panza de El Quijote.


En una comedia repleta de gags de situación, basados en las confusiones propias que generan dos personajes interpretados por el mismo actor. Algunos de ellos resultan graciosos, teniendo en cuenta además que en ellos está Karra Elejalde, uno de los actores cómicos más en forma del momento, pero la impresión general que deja se mueve entre la estupefacción y la vergüenza ajena.