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Crítica: "Piratas del Caribe. La venganza del capitán Salazar", por Javier Collantes

Bajo expresiones como '¡¡¡al abordaje!!!' y '¡¡¡adelante mis valientes!!!' -entre otras muchas hechas para la gran pantalla y para un determinado género sobre manera-, el séptimo arte se toma dichas licencias para las películas de piratas, ilustraciones de novelas y literatura de aventuras y leyendas adaptadas al celuloide con estilo, rigor, calidad, presencia e interpretaciones de actores y actrices que, en algunos casos, han pasado a la historia del cine con todos los honores.


La isla del tesoro, Piratas, El halcón del mar, Los contrabandistas de Moonfleet, La mujer pirata... entre tantos títulos emblemáticos, conforman una serie de valores del cine creado para entretener, películas de evasión con calidad. Con dichas referencias, años después, vuelve un nuevo ángulo de visión comercial. Me refiero a Piratas del Caribe, ahora en su quinta entrega.


Si las anteriores fueron un éxito comercial y una apuesta para el parque de atracciones, su combinación resulta absolutamente y magistral. En este nuevo capítulo, Piratas del Caribe. La venganza de Salazar es un producto fílmico de categoría superior al resto de sus antecesoras, aunque la fórmula sea similar. Esta nueva aventura de Jack Sparrow, en lucha con letales y fantasmales piratas -liderados por el capitán Salazar en la huida del Triángulo del Diablo-, deriva en la búsqueda del Tridente de Poseidón como objeto mágico que posee el control de todos los mares. 


Protagonistas del trazo del mar: dos capitanes, una astrónoma, un soldado de la Marina Real y un reencuentro de un compañero de Sparrow, unidos todos ellos hacia la gran Odisea en los mares del mundo. La película funciona en todos sus elementos porque ofrece lo que el espectador espera: emoción, humor y grandiosos efectos especiales que no rompen el relato en un ejercicio nacido para pasar dos horas y pico muy bien estructuradas con un final para una nueva aventura. 


Con un score que se repite en determinados momentos, la grandiosidad de ver una película en una sala de cine demuestra que, en algunos casos, el tamaño sí importa. El carismático Johnny/Jack Depp/Sparrow y un Javier Bardem con galones, aunque retocado en exceso por la infografía, capitanean sendos barcos interpretativos junto a dos jóvenes protagonistas encorsetados y un viejo Geoffrey Barbosa Rush que da el relevo y la alternativa.


Piratas del Caribe. La venganza del capitán Salazar es una propuesta muy comercial, pero no exenta de calidad. En estos momentos cinematográficos, las comparaciones no resisten. Los piratas de otras películas trasmitían autenticidad, a modo de viñetas, entre imaginación, decorados y grandeza, pero los tiempos cambian y ahora responden a un icono que se mueve al son de la música y el humor. Tras el guiño pertinente, a esperar la sexta entrega... de nuevo al abordaje.