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Crítica: "Zona hostil", por Paco España

Lo primero que hay que destacar es que esta película es un estupendo ejemplo de cine español de acción bélica, lo que no es poco. Zona hostil describe una situación real que sucedió en agosto de 2012, cuando un helicóptero medicalizado volcó en mitad del desierto afgano, el posterior rescate de los heridos además de la recuperación del propio aparato.


Se podrían hacer consideraciones como que intenta exaltar el espíritu bélico-patriótico del espectador, mostrando la adrenalina del combate y apenas los efectos orgánicos a excepción de un balazo en el glúteo a uno de 'los nuestros'; la gran desproporcionalidad en la calidad y cantidad del armamento de ambos combatientes; que un grupo de soldados españoles está combatiendo en el desierto de Afganistán contra afganos, a los que se denomina insurgentes o talibanes, aunque los autóctonos son ellos... Pero estas serían producto de otro tipo de análisis.


Adolfo Martínez, su director, marchó a Los Ángeles en 1991 y sus primeros trabajos fueron la realización de storyboard, especie de cómic que representa cada uno de los planos de la película y, por lo tanto, rol especialmente importante en películas de acción. La dinámica del trabajo le fue introduciendo cada vez más en las grandes producciones de acción hollywoodienses, hasta tener funciones de notable responsabilidad a cargo de segundas unidades.


Con una notable experiencia en este tipo de películas decidió acometer su primera dirección adaptándose a los medios y a la forma de trabajar este cine en España, que es muy diferente a la norteamericana, logrando un producto con similitudes a Black Hawk derribado o Espías desde el cielo. Los medios no son los mismos y se nota, pero se suple con evidente habilidad, contraponiendo a la acción trepidante de aquellas una progresión dramática y una descripción de personajes con más calado y profundidad.


El reparto es amplio y bien elegido: Roberto Álamo, actor al cual es difícil no ver en alguna película española del último año -quizá en alguna de animación no aparece-, Ariadna Gil, Ingrid García Jonsson, Raúl Mérida, Antonio Garrido, Ruth Gabriel, Mariam Hernández... Se observa la gran cantidad de nombres femeninos en el reparto de una película de acción, que además se corresponde al protagonismo de todas ellas en el argumento, con similar o más peso que sus compañeros masculinos. Uno de los aspectos que más destaca es el gran clima de camaradería que se observa entre los personajes. 


Independientemente de la jerarquía militar existente, todas las opiniones son valoradas y tenidas en cuenta, hasta en las situaciones más difíciles y comprometidas. Mucho ha cambiado este ejército profesional que aquí se describe respecto al que tuve la ocasión de participar durante un año, allá por los tiempos de 'Naranjito'. Al estar basada en un hecho real del que se conoce el desenlace, resulta complicado imprimir tensión al argumento, pero se consigue un nivel aceptable, un dramatismo digno y un nivel de acción sorprendente y nada desdeñable. Un ejemplo de buen cine de género 'made in Spain'.