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Crítica: "Walking on sunshine", por Pelayo López

Cuando se puede circular por las vías de la comercialidad al más puro estilo ABBA en "Mamma Mía" o transitar por las carreteras secundarias de la independencia en la línea de Belle & Sebastian en "God help the girl", la vía rápida puede esconder la comodidad de llegar a destino en tiempo a costa de perderse el interés por disfrutar del viaje mismo. En resumidas cuentas, esta disyuntiva la han solucionado Max Gina y Dania Pasquini por lo fácil y directo... y ni la evidente familiaridad generacional del exitoso repertorio de los 80 seleccionado para la ocasión hace lo más mínimamente atractivo este trayecto musical.


Entre las pruebas del agravio más evidente, como responsables de la franquicia "Street Dance", a la pareja de co-cineastas se les notan las hechuras bailables. De hecho, en cada parada técnica para evacuar el número musical de turno, las por otro lado reiterativas coreografías parecen haberse dejado en casa unas meritorias y dignas versiones actualizadas de tanto hit: "Eternal flame" (The Bangles), "Venus" (Bananarama), "It must have been love" (Roxette), "Faith" (George Michael)... 


Es de suponer que los artistas y grupos con las autorías de turno respirarán tranquilos, al menos, por el mero hecho de hacer caja con el infranqueable peaje de los derechos de autor. Parece mentira que la responsabilidad de la producción musical haya recaído en responsables de "Los miserables" o "Full Monty". Por otro lado, precisamente, pisar el acelerador con un calzado demasiado cómodo y veraniego puede acarrear algún que otro contratiempo chirriante que derive en un percance inevitable y en el consiguiente siniestro total, en este caso en los apartados de iluminación y fotografía. 


La belleza mediterránea de la italiana Puglia ha quedado reducida a unas chocantes cenizas de un marcado tono acartonado. Sin embargo, en cierto modo, todas estas circunstancias resultan mucho más comprensibles cuando la conversación entre los pasajeros se resume en una almibarada historia con un final feliz conocido incluso antes de subirse al vehículo. Para cantar a bordo, ninguno de los presentes parece entonar. Ser la hermana de (Hannah Arterton), actor/modelo (Giulio Berruti), cómica de éxito (Katy Brand) o la mismísima Leona Lewis no es sinónimo de garantía o seguro a todo riesgo. 


La única diestra en sostener el volante con cierta facilidad y evitar la cuneta es Annabel Scholey ("Being human"). De los temas interpretados, por revisitación y contexto, se salvan de dar por detrás los 'titulares' Katrina & The Waves -en una postal tipo "Verano azul"-, los volantazos conjuntos de las respectivas despedidas de soltería con Cindy Lauper y Duran Duran y sus respectivos "Girls just wanna have fun" y "The wild boys", y el amor definitivo cual Cupido desde las alturas consagrado a Cher y su "If I could turn back time". Pese a todo, se llega a destino sin pinchazos ni trabajos necesarios de chapa y pintura por su 'buen rollismo'.