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"50 días después...", de Luisma Lostal, por Javier Collantes

De nuevo el director cinematográfico y psicólogo Luisma Lostal nos ofrece otra apuesta por el lenguaje fílmico en la faceta del documental. En esta ocasión, a través de un título que une varias lecturas, sin olvidar sus conexiones entre cine y vida, cuyas facetas sensoriales no pierden su síntesis en ningún momento del razonamiento en sus imágenes, en cada plano y texto narrativo.


50 días después... permanece en sus ideas de contar sensaciones, vivencias, pensamientos... en el tramo de un magnífico paseo por el parque de Mataleñas, hasta llegar al faro de Santander. Durante el primer día de salida fuera de casa, fase 0, en tiempos de la pandemia Covid-19, Luisma Lostal nos ofrece, cámara en mano, un maravilloso recorrido por un lugar emblemático de la capital cántabra.


En un primer plano, nos trasmite sus recuerdos, sensaciones, pensamientos, apartados de su intimidad en todos sus sentidos, los guiños cinematográficos, sus reflexiones políticas de la actualidad, la gente, el distanciamiento social o físico... en un primer día de salida al espacio exterior.


Entre los días 2 y 3 de mayo de 2020, el documental nos lleva, a través de diferentes facetas -imágenes y secuencias en 52 minutos de duración con una gran dosis de humor-, a una confesión personal de quién quiso ser un farero y su predilección por los faros, absolutamente emocionante.


Las secuencias de sus paisajes, el mar, el atardecer, las escaleras al faro, el búnker, sus historias y un final de homenaje a un personaje cinematográfico y a un género fílmico, junto a un estanque dorado, el documental es una bocanada de aire fresco tanto en su guión como visualmente.


50 días después... aporta las dosis suficientes de sencilla emotividad y sinceridad que, en tiempos complicados, se agradece. Sin olvidar los homenajes a muchas personas, en un hecho histórico para su archivo mental de cada ser humano, el resultado nos deja una sonrisa y algo más que un paseo. 50 días después... es un relato lleno de intensidad, sin olvidar la esencia en el recuerdo.