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Crítica: "La odisea de los Giles", por Paco España

La odisea de los Giles no es una maravillosa obra de arte pero, si te gusta el buen cine y pasar dos horas disfrutando de unos diálogos ingeniosos y unas interpretaciones brillantes, no debes perdértela. Su guión es la adaptación de la obra de Eduardo Sacheri titulada La noche de la Usina, Premio Alfaguara de Novela 2016. El título hace referencia a un grupo de personas denominado 'giles', que puede llevar a equívoco ya que en castellano existe una denominación muy similar, 'gilis', abreviatura de gilipollas, adjetivo malsonante que hace referencia a una persona que es excesivamente tonta, estúpida o lela. Sin embargo, el adjetivo 'gil' en Argentina tiene unos matices diferentes. Aunque incluye como definición a una persona lenta, tonta o incauta, se extiende a definir a personas honestas, que hacen su trabajo y pagan sus impuestos, mientras que políticos, gobiernos, bancos y desaprensivos en general se aprovechan de su posición social para engañarlos y robarlos.


Esta es la historia de un grupo de 'giles' que se niegan a aceptar ese malévolo orden de las cosas y deciden pasar a la acción para recuperar el fruto de su trabajo que un desaprensivo abogado, en connivencia con un corrupto banquero, les robó un día antes que se estableciera el famoso 'corralito' financiero, que a tantos honestos trabajadores arruinó en 2001. A partir de este momento la película se convierte en una trepidante historia de atracos con fuerte componente social, teoría anarquista de Mijaíl Bakunin incluida, para justificar el objetivo final del individuo en contraposición con el orden institucional, ya que fueron precisamente las instituciones las que engañaron a estos individuos, unos 'giles' que luchan por dejar de serlo. La película está dirigida por Sebastián Borensztein, responsable de la muy interesante y programada hace unos días en La 2 de Televisión Española Un cuento chino.


La interpretación corre a cargo de un grupo de actores argentinos de notable calidad, encabezados por dos de enorme talla, Ricardo Darín y Luis Brandoni (La noche de las comadrejas), a los que se les une Chino Darín, un actor joven con una enorme potencial. Evidentemente el apellido delata el parentesco de los dos actores, que también son productores de la cinta. Así mismo aparece la veterana actriz Rita Cortese (Relatos salvajes), dejando clara muestra de su calidad. Por poner dos 'peros' diría que la química entre el personaje de Ricardo Darín y el de Verónica Llinás, su esposa en la ficción, es inexistente; además, Andrés Parra, que encarna al personaje malvado de la película, necesitaría un actor más duro, con más carácter, una interpretación mas amenazadora. La odisea de los Giles, que se pudo ver en el pasado Festival de San Sebastián, te mantiene pegado a la butaca, te hace pensar, reír y sufrir con unos personajes por los que esta vez sí se siente una gran empatía.