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Crítica: "Jagger Royale", por Javier Collantes

Como uno de los personajes míticos y triunfadores del cine realizado por el propio Míster Jägger, nos llega un mediometraje del famoso youtuber. En esta ocasión, a modo de homenaje, una recopilación que, a lo largo de 40 personajes y con un metraje de 58 minutos, ofrece toda su idiosincrasia del 'mundo' Jäggeriano. Con un estilo de cine trash y serie B, entre elementos de frikismo y tonos tan cutres como atrevidos, una historia de violencia y venganza que, con ritmo de rap y reggaeton, consigue captar la atención de sus legiones de seguidores en redes sociales y salas de cine.


Jägger Royale discurre por los parámetros de Míster Jägger, a base de gags y sketches se nos relata la historia de un combate a muerte cuyas secuencias e imágenes resultan de lo más curioso. Entre el absurdo, las imitaciones de Muchachada Nui, algo de José Mota, fundidos a negro y cambio de voces entre sus personajes, reconozco que los primeros minutos me hicieron gracia, aunque, según avanza, todo deriva en un sin sentido a conciencia: por momentos carnavalesco, con disfraces del todo a un euro; por instantes, psicodélico con saltos de todo tipo.

Entre las peores películas que he visto en mi vida, sin embargo, también se aprenden muchas cosas de un mal film. Me entretiene y me aburre, pero considero que ofrece  la sustancia que sus incondicionales desean ver y, en esta cuestión, no se engaña a nadie. No es The Disaster Artist, tampoco un trabajo audiovisual surrealista, simplemente el lenguaje humorístico de un youtuber que ha creado escuela. Es tan floja que se sostiene por la negación de ser cine sin letra en el abecedario y que elimina cualquier caligrafía fílmica con la etiqueta de bajo presupuesto.

Al ritmo de una banda sonora de romería con temas musicales aparentemente bailables, añadidos incluidos, Jägger Royale no se corta y es directa, nada que objetar, pero su síntesis pertenece a una galaxia muy, muy lejana, perdida en el espacio, con zanahorias, gruñidos, zooms, grumos y gritos, un relato curioso pero tan raro como su  escaso empaque, a pesar de su exposición a los homenajes, y el final se queda en una 'karatekada' psicotrópica, un nuevo género cinematográfico, en definición de alabanza, que da la bienvenida a otros universos cinematográficos.